Recuperan cuerpos de hermanitos ahogados en San Juan del Sur
El mar devolvió la tarde de este domingo el cuerpo del pequeño Eriko Gabriel Jiménez Velásquez, de 10 años, cerrando así la búsqueda más dolorosa del fin de semana en San Juan del Sur, Rivas.

El hallazgo ocurrió unas seis horas después de que rescatistas localizaran a su hermano mayor, Mateo Marcelo, de 12 años, quien también pereció por sumersión.
La tragedia se desató a las 3:30 de la tarde del sábado en Playa Majagual. Los menores, originarios de la comunidad Dirita, en Ticuantepe, disfrutaban de las olas junto a su madre, Angélica Tomasa Velásquez Pérez, cuando una corriente traicionera los succionó.
En un acto desesperado, la mujer intentó rescatarlos con sus propias manos, pero la fuerza del agua le arrebató a sus dos únicos hijos.
Una familia marcada por la desgracia

El drama de doña Angélica caló hondo entre los socorristas. Se conoció que la mujer enfrenta un luto doblemente amargo, pues recientemente también perdió a su esposo.
Tras el incidente, la madre permaneció en la costa, acariciando el cuerpo de su hijo mayor hallado a las 6:58 de la mañana, mientras esperaba con el alma en un hilo noticias de Eriko, cuyo cuerpo apareció finalmente a las 1:15 de la tarde.
Mateo cursaba el séptimo grado en un instituto de Nindirí, Masaya, mientras que su hermanito menor asistía al quinto grado. Ambos eran la luz de un hogar que hoy queda en silencio absoluto tras este paseo familiar que terminó en pesadilla.
Retorno con el corazón destrozado
En las labores de recuperación participaron efectivos de la Fuerza Naval, Bomberos Unidos, la Policía Nacional y la comunidad de pescadores artesanales del sector de Matilde, quienes no descansaron hasta encontrar a ambos menores. El acompañamiento de la Alcaldía de San Juan del Sur fue clave para agilizar el traslado de los cuerpos.
Los féretros de los hermanitos Jiménez Velásquez viajan ahora hacia su lugar de origen, donde vecinos y familiares preparan un adiós cargado de consternación.
Las autoridades reiteraron el llamado a los padres a no bajar la guardia en los balnearios, pues un descuido de segundos bajo la influencia de corrientes marinas puede dejar luto en las familias nicaragüenses.