«Sin rata de dos patas, la perla no existe»: el emotivo tributo de Rosalía a Paquita la del barrio en México
Durante su apoteosico concierto en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México en el marco de su gira Lux Tour 2026, la cantante española Rosalía detuvo un momento el espectáculo para conectar de manera íntima con sus fanáticos y rendir un sentido homenaje a una de las máximas leyendas de la música regional mexicana: Paquita la del Barrio.

Ante más de 16,000 asistentes, la intérprete catalana abrió su corazón sobre el proceso creativo detrás de su música y confesó la profunda influencia que la cultura y las composiciones mexicanas ejercieron sobre ella. En específico, reveló que uno de sus temas más filosos y viscerales, «La Perla», bebe directamente de la tradición de las rancheras y del inconfundible estilo de desamor que inmortalizó Francisca Viveros Barradas.
La confesión que enloqueció al público mexicano
Con la honestidad que la caracteriza, Rosalía dejó claro que su obra no se entiende sin el legado de la icónica cantante veracruzana:
«Para mí es venir a cantar a una tierra con historia, con una tradición y una cultura enorme, y con una manera de sentir la música muy especial que yo admiro mucho… Tanto que de las rancheras nació una canción como ‘La Perla’. Señores, sin ‘Rata de dos patas’, ‘La Perla’ no existe. Así que muchas gracias, México. Y gracias, Paquita la del Barrio», expresó la española desatando una monumental ovación en el recinto.
Una conexión arraigada en el desamor honesto
«La Perla», un tema cargado de reproches emocionales y una fuerte potencia lírica con tintes de vals y ranchera, encuentra un espejo claro en la crudeza con la que Paquita la del Barrio convirtió el despecho, la indignación y el empoderamiento en himnos populares. Con este guiño, Rosalía no solo demostró su vasto conocimiento e inmersión en la identidad musical de México, sino que consolidó un puente generacional y transatlántico entre la copla/vanguardia europea y la música tradicional mexicana.
La noche dejó claro que el paso de la artista por tierras aztecas sigue dejando momentos memorables, reafirmando que las grandes expresiones del desamor no conocen fronteras.