Deuda global alcanza récord de 353 billones de dólares
La deuda global alcanzó un nivel sin precedentes al cerrar el pasado mes de marzo en 353 billones de dólares. Así lo reveló el informe trimestral del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), que mostró un crecimiento acelerado de 4.4 billones en solo tres meses.

Este aumento representa el más rápido desde mediados del año 2025 y marca el quinto trimestre consecutivo al alza.
Washington encabezó el incremento de deuda a nivel mundial, impulsado principalmente por el endeudamiento gubernamental. Según Emre Tiftik, director de Mercados Globales del IIF, la relación deuda-PIB de Estados Unidos sigue una «trayectoria insostenible» bajo las políticas actuales.
Inversores buscan alternativas a bonos estadounidenses
El informe reveló que los inversionistas internacionales muestran señales de diversificar sus carteras, alejándose de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. La demanda por deuda japonesa y europea se fortaleció, mientras que los bonos estadounidenses mantuvieron niveles estables desde inicios de año.
«Hay esfuerzos por parte de inversores internacionales para diversificarse fuera de los bonos del Tesoro estadounidense«, afirmó Tiftik durante una conferencia virtual.
Aunque aclaró que no existe un «riesgo inmediato» en el mercado de bonos estadounidense de 30 billones de dólares, las proyecciones a largo plazo generan preocupación.
Los mayores incrementos de deuda durante el primer trimestre se registraron en Noruega, Kuwait, China, Baréin y Arabia Saudita, todos con aumentos superiores al 30% de su PIB.
A nivel global, la proporción de deuda respecto al producto bruto mundial se mantiene estable desde 2023, ubicándose en 305%.
Fuera de Estados Unidos y China, la deuda en mercados maduros bajó ligeramente. Sin embargo, los mercados emergentes (excluyendo China) alcanzaron un récord de 36.8 billones de dólares, impulsados por el endeudamiento gubernamental.
Presiones estructurales seguirán empujando la deuda
El IIF proyectó que factores estructurales como el envejecimiento de la población, el aumento del gasto en defensa, seguridad energética, ciberseguridad y la inversión en inteligencia artificial seguirán elevando tanto la deuda pública como corporativa a mediano y largo plazo.
«El reciente conflicto en Medio Oriente intensificará aún más algunas de estas presiones«, advirtió Tiftik.