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Irak en los Mundiales: historia, regreso y el gran reto ante Francia en 2026

22 de mayo, 2026
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Irak vuelve a una Copa del Mundo cuarenta años después de su única participación mundialista. La selección asiática, que debutó en México 1986, regresa al gran escenario en el Mundial 2026 con una historia breve, pero cargada de simbolismo. Su presencia en el Grupo I, junto a Francia, Senegal y Noruega, convierte su regreso en uno de los relatos más atractivos de la primera fase, especialmente por el duelo ante la subcampeona mundial de 2022.

Irak vuelve al Mundial 2026: 40 años de espera

El recuerdo de México 1986

La primera aparición de Irak en un Mundial llegó en México 1986. Aquel equipo quedó encuadrado en un grupo complicado y perdió sus tres partidos por 1-0 ante Paraguay, 2-1 frente a Bélgica y 1-0 contra México en el Estadio Azteca. Pese a no sumar puntos, aquella participación pasó a ser, como era lógico, un hito nacional, porque representó la entrada de Irak en la máxima competición del fútbol internacional.

El momento más recordado de aquella aventura fue el gol de Ahmed Radhi ante Bélgica, el primero y único de Irak en la historia de los Mundiales hasta ahora. Ese tanto mantiene un valor especial porque resume lo que significó aquella generación, competir en un escenario desconocido, frente a rivales de mayor tradición, y dejar una marca que todavía se menciona cuatro décadas después.

Cuarenta años de espera

El regreso de Irak no ha sido directo ni sencillo. La selección consiguió su billete tras superar el repechaje intercontinental, donde venció 2-1 a Bolivia en contra de las cuotas partidos de las apuestas deportivas, con goles de Ali Al-Hamadi y Aymen Hussein. Esa victoria le permitió convertirse en una de las últimas selecciones clasificadas para el Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.

La clasificación tiene un peso emocional evidente. No se trata solo de volver a jugar una Copa del Mundo, sino de hacerlo después de décadas en las que Irak alternó generaciones prometedoras, dificultades competitivas y procesos irregulares. Para muchos aficionados iraquíes, estar en 2026 ya es una forma de reivindicación deportiva.

Graham Arnold y una selección con carácter

El técnico Graham Arnold será el encargado de liderar este nuevo capítulo. El entrenador australiano llegó al cargo con experiencia mundialista, ya que dirigió a Australia en Qatar 2022 y alcanzó los octavos de final. Ahora, su desafío es construir un equipo competitivo en un grupo especialmente exigente.

Arnold ha insistido en la idea de una selección con “mentalidad de lucha”, consciente de que Irak no parte como favorita, pero sí puede competir desde el orden, la intensidad y el orgullo colectivo. En un Mundial ampliado a 48 equipos, estas historias tienen más espacio que nunca, porque permiten ver a selecciones con menos recorrido mundialista enfrentarse a potencias consolidadas.

Francia, el gran examen del grupo

El calendario coloca a Irak ante un reto enorme, el de enfrentarse a Francia el 22 de junio en el Philadelphia Stadium. Antes debutará contra Noruega y después cerrará la fase de grupos ante Senegal, pero el choque contra el conjunto francés aparece como el partido de mayor escaparate internacional para la selección iraquí.

A medida que se acerque el torneo, crecerá el interés por el calendario y los análisis de grupo, porque Irak pasará de ser una selección recordada por México 1986 a medirse con algunas de las grandes referencias actuales del fútbol mundial.

El partido ante Francia tendrá una carga simbólica evidente. Para los europeos, será una prueba de autoridad en la fase de grupos; para Irak, una oportunidad de competir bajo los focos y mostrar cuánto ha cambiado desde su última aparición mundialista. Las apuestas Francia – Iraq para el Mundial 2026 ya reflejan ese contraste entre favoritismo e ilusión, dos fuerzas que suelen convivir en los duelos más desiguales del Mundial.

Qué puede esperar Irak de su regreso

Irak no llega al Mundial 2026 con la obligación de hacer historia por resultados, sino con la posibilidad de ampliar su propia memoria mundialista. Marcar un gol, sumar su primer punto o competir de tú a tú durante tramos largos ya supondría un paso importante para una selección que llevaba cuarenta años fuera del torneo.

Su historia en los Mundiales es corta, pero precisamente por eso cada partido tendrá un valor especial. México 1986 fue el punto de partida; 2026 puede ser el inicio de una nueva etapa. Entre la nostalgia, el orgullo y la dificultad del grupo, Irak vuelve al Mundial con un reto enorme y una oportunidad única de demostrar que su regreso no es solo una anécdota, sino el comienzo de una presencia más estable en la escena internacional.