En un giro estratégico de su política exterior, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela anunció este viernes el inicio de un proceso exploratorio de carácter diplomático con el Gobierno de los Estados Unidos de América.

Esta iniciativa busca el restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países y el abordaje de una agenda de trabajo de interés mutuo en el marco del derecho internacional.
El Gobierno Bolivariano reiteró su denuncia ante la comunidad internacional por lo que califica como una «agresión criminal, ilegítima e ilegal» contra su territorio, la cual ha resultado en la muerte de más de un centenar de civiles y militares.
De acuerdo con el comunicado oficial, el eje central de esta situación es el secuestro ilegal del Presidente Constitucional, Nicolás Maduro Moros, y de la Primera Dama, Cilia Flores.
Las autoridades venezolanas sostienen que este hecho representa una grave violación a la inmunidad personal de los jefes de Estado y a los principios fundamentales del orden jurídico internacional.
Como parte de los primeros pasos de este acercamiento, se confirmó el arribo a Venezuela de una delegación del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Los funcionarios estadounidenses realizarán evaluaciones técnicas y logísticas inherentes a la reactivación de las funciones diplomáticas.
En reciprocidad, una delegación de diplomáticos venezolanos será enviada a territorio estadounidense para cumplir con labores equivalentes.
La Presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reafirmó que la nación enfrentará la actual coyuntura exclusivamente por la vía diplomática.
Rodríguez enfatizó que la denominada «Diplomacia Bolivariana de Paz» es el camino legítimo para la defensa de la soberanía nacional, el restablecimiento del derecho internacional y la preservación de la paz en la región.