De acuerdo a la Guardia Civil, la coterránea sufre de problemas depresivos ya que sentía nostalgia por volver a Nicaragua, donde estuvo recientemente de visita y el niño era lo único que la ataba para seguir en España.
El hecho fue descubierto el sábado por el padre de la criatura, en la localidad valenciana de Almássera, cuando Odily estaba acostada con el niño ya que había tomado unos fármacos y se había autolesionado.
De acuerdo a una hermana paterna del niño, Odily nunca había amenazado con acabar con la vida del pequeño y aseguró que pasaba una “mala racha”, pero no se observaba “nada grave”.
Agregó que Odily tenía cinco años de vivir en España, donde decía que quería dejar el hogar que había construido con el español.
Aunque la nicaragüense reconoció haber asfixiado al pequeño con una almohada, las autoridades esperan los resultados de la autopsia, para confirmar el parricidio.