48 años del asalto al Palacio Nacional que liberó presos del somocismo
Este sábado 22 de agosto se cumplen 48 años de la «Operación Muerte al Somocismo, Carlos Fonseca Amador«, una de las gestas guerrilleras más audaces de la historia nicaragüense, realizada en 1978 cuando un comando de 25 combatientes del FSLN tomó por asalto el Palacio Nacional para exigir la liberación de los presos políticos de la dictadura somocista.

Disfrazados con uniformes de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI) del dictador Anastasio Somoza y bajo la consigna “¡apártense, que viene el jefe!”, los jóvenes guerrilleros, liderados por el Comandante Edén Pastora ingresaron al edificio legislativo desarmando al dispositivo de seguridad y tomando el control de la estructura donde sesionaban los congresistas.
El contundente operativo logró doblegar a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, obligándola a acceder a las demandas del FSLN tras dos días de mediación con la Iglesia Católica.
La acción culminó con la liberación de destacados dirigentes revolucionarios que sufrían cárcel y torturas, entre ellos el Comandante Tomás Borge Martínez y la Comandante Doris María Tijerino Haslam.

Protagonistas de esta hazaña, entre los que figuraban Francisco Mena Álvarez “Cachalote” y Porfirio Jalima “Hugo”, recuerdan que la toma del Palacio representó una humillación internacional para el régimen y demostró la posibilidad real de vencer a la Guardia Somocista, además de movilizar al pueblo a las calles para respaldar al movimiento revolucionario y celebrar el rescate de los prisioneros políticos, quienes fueron trasladados hacia Panamá y Cuba.
A casi cinco décadas del hecho, sobrevivientes del comando y liberados destacan que la gesta cimentó las bases para la transformación social que hoy vive Nicaragua, proyectando internacionalmente la lucha del pueblo y sirviendo de inspiración para las nuevas generaciones que actualmente defienden la paz, la soberanía y el desarrollo social.
Francisco Mena Álvarez “Cachalote” y Porfirio Jalima “Hugo” coinciden en que el Palacio Nacional constituye un monumento vivo de la historia nacional que la juventud debe visitar para valorar las conquistas actuales en educación, salud e infraestructura, las cuales son fruto del sacrificio y el amor a la patria demostrado en acciones heroicas como la del 22 de agosto de 1978.








