Las inundaciones en Sudán, causadas por lluvias extraordinariamente fuertes durante la temporada de monzones, dejó un saldo de al menos 32 personas fallecidas y aproximadamente 4,000 desplazados en diversas regiones de ese país desde el miércoles pasado. Además de la destrucción masiva de viviendas, según confirman los balances oficiales y reportes de medios locales e internacionales que dan seguimiento a la emergencia.

El estado de Río Nilo registra el mayor número de fallecimientos. Abdalá Suleiman, portavoz de Protección Civil, confirmó que «al menos 23 personas han muerto a causa de las lluvias, entre ellas once en la ciudad de Al Damer y otras nueve en Shendi«, según reporta el medio local Sudan Tribune.
La situación es igualmente crítica en otras regiones del país. En Kordofán Norte, las autoridades recuperaron los cuerpos de 4 personas en El Obeid, mientras que en el estado de Sennar, específicamente en la zona de Dinder, otras tres víctimas perdieron la vida, de acuerdo con información publicada por Infobae. Adicionalmente, se han registrado dos muertes en cada uno de los estados de Gezira y Kassala, lo que eleva a 32 el total de decesos confirmados hasta el momento.
Las autoridades regionales establecieron campamentos de emergencia para acoger a casi 4,000 personas que perdieron sus viviendas bajo el lodo y las crecidas. Los funcionarios advierten que esta cifra podría incrementarse significativamente si las condiciones meteorológicas adversas persisten en los próximos días.
Según datos proporcionados por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, más de 3,000 viviendas han resultado gravemente dañadas o han colapsado completamente debido al desbordamiento de ríos y canales en diferentes zonas del país.
Esfuerzos de rescate limitados por infraestructura destruida
El gobierno sudanés ha movilizado unidades de la Defensa Civil y del Ejército para apoyar en las operaciones de rescate y distribución de ayuda humanitaria inmediata, centrada principalmente en proporcionar agua potable, alimentos y atención médica básica a los damnificados. Sin embargo, estas tareas se ven seriamente complicadas por la destrucción de la infraestructura vial tras el colapso de carreteras y puentes en zonas rurales. La situación se agrava aún más debido al contexto de inseguridad vinculado al conflicto interno que atraviesa el país, lo que dificulta considerablemente el envío de suministros a las áreas más afectadas.
Sudán enfrenta esta emergencia climática mientras atraviesa una prolongada crisis política y militar que comenzó en abril de 2023. Este conflicto ha provocado la saturación de los centros hospitalarios y ha limitado drásticamente las inversiones en infraestructuras básicas, incluidos los sistemas de drenaje que podrían mitigar los efectos de las inundaciones.