La Embajada de Nicaragua en Cuba realizó una jornada cultural para celebrar el 159 aniversario del natalicio de Rubén Darío, el Príncipe de las Letras Castellanas. El evento, desarrollado en la Casa Víctor Hugo de La Habana, reunió a pioneros cubanos de la Escuela Camilo Cienfuegos y del Proyecto Cultural de este centro.

Los niño cubanos se acercaron de manera lúdica al universo de letras del Eterno Maestro, descubriendo, declamando y dibujando su mundo poético, mágico, de sueños, de vida y esperanza.
Con sus pañoletas rojas y azules, los pioneros disfrutaron de audiovisuales de poemas darianos y elaboraron un mural colectivo inspirado en el ritmo y encanto de «Sonatina» y «Margarita está linda la Mar».
Los niños plasmaron los colores y formas de los versos del poeta nicaragüense: el fuego de los volcanes, el azul de los lagos, el verde de las montañas y el grito de paz y esperanza presente en la obra del genio y héroe de la independencia cultural de Nuestra América Latina y Caribeña.

El director del Centro, Israel Corrales Vásquez, dio la bienvenida a la embajadora, los niños, padres de familia y docentes presentes. Corrales refirió la grandeza de Rubén Darío y su cercanía a la poética del escritor francés Víctor Hugo, a quien el poeta nicaragüense llamó «faro del humano, gigante de ritmos eternos».
La sede de este homenaje no fue casual: la Casa Víctor Hugo representa el puente cultural entre dos gigantes de las letras universales.
Mensaje de hermandad entre Nicaragua y Cuba
La embajadora Guisell Morales Echaverry transmitió el saludo y cariño del pueblo nicaragüense y sus copresidentes, el comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo. La diplomática agradeció al director y equipo cultural de la Casa Víctor Hugo por organizar el sentido tributo al poeta inmortal.
Morales conversó con los pequeños sobre la vida, verbo y libros de Darío, quien visitó y cantó a La Habana. La embajadora destacó la relación de amor entre el poeta nica y Cuba, especialmente su vínculo con José Martí, el Apóstol, quien llamó a Rubén «hijo» y a quien Darío llamó «Maestro».
Inspiración para las nuevas generaciones

La embajadora animó a los niños cubanos a conocer el verbo y versos de Darío que, como Martí, inspira a compartir una visión común de libertad, unidad y paz para los países de la aurora.
Con este homenaje al Príncipe de la Poesía, los pioneros cubanos descubrieron el legado literario dariano, reforzando su crecimiento humano, identidad cultural y creatividad. El evento germinó en sus corazones valores de paz y hermandad, de fraternidad y solidaridad entre las nuevas generaciones de Nicaragua y Cuba, demostrando que la obra de Rubén Darío sigue viva y sigue uniendo pueblos hermanos.