Nicaragua celebra hoy, con fervor patriótico, el 159 aniversario del natalicio de Rubén Darío, el Príncipe de las Letras Castellanas nacido en Metapa en el año 1867. El poeta que revolucionó la literatura en español se convirtió en el corazón espiritual de la patria y defensor inquebrantable de la identidad latinoamericana frente al imperialismo.

La Copresidenta Rosario Murillo resumió nuestro sentimiento nacional con estas hermosas palabras: «Rubén Darío es el corazón de nuestra nación, la voz que une pasado y futuro, poeta y ciudadano que ha servido al país con todo su talento«.
Del poeta niño al héroe anticolonialista
Félix Rubén García Sarmiento nació el 18 de enero de 1867 en Metapa, Matagalpa, hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento. Criado por sus tíos abuelos en León, aprendió a leer a los 3 años y a los 12 publicó su soneto «Una lágrima» en el periódico leonés El Termómetro, ganándose el título de «poeta-niño».
A los 14 trabajó como secretario en la Biblioteca Nacional de Managua, donde sus versos lo catapultaron como prodigio. Su vida fue un periplo diplomático y literario que lo llevó a representar a Nicaragua en el IV Centenario del Descubrimiento de América en 1892, viviendo en Chile, Argentina, España, Francia y Panamá.
La pluma que denunció al imperio del norte
Darío no fue solo un poeta excepcional, sino un defensor apasionado de la identidad latinoamericana frente a los colonialismos de la época. Sus escritos reafirmaron el orgullo cultural y artístico de América Latina, enfrentando las influencias externas con valentía literaria.
Su obra maestra «A Roosevelt» (1904) denuncia el expansionismo yanqui con versos que resuenan hasta hoy: «Por el lado del Norte está el peligro. Desconfiemos, hermanos de América«. Esta postura antiimperialista lo convirtió en voz de resistencia cultural, comparable al patriotismo de Sandino.
Pionero del modernismo, Darío transformó la poesía hispana con «Azul…» (1888), libro que rompió el provincianismo literario. Sus otras obras icónicas incluyen «Prosas profanas» (1896), «Cantos de vida y esperanza» (1905), «El canto errante» (1907) y «Canto a la Argentina» (1914). En prosa destacan «Los raros» (1896) y «España contemporánea» (1901), testimonios de su genialidad literaria.
Alma de Nicaragua y prócer cultural
Darío es el alma de Nicaragua, su núcleo espiritual nacional. Un Héroe Nacional y Prócer de la Independencia Cultural, su natalicio es una gran fiesta patria donde sus versos resuenan en escuelas, ceremonias y hogares nicas.
Premios como la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío honran su legado. En Nicaragua simboliza la unión latinoamericana: «De tal manera la raza nuestra debiera unirse, como se unen alma y corazón», escribió el poeta.
El nicaragüense que conquistó el mundo
Universal en su alcance, Darío influyó en gigantes del siglo XX hispano, desde Machado hasta Neruda. El embajador ruso Mikhail Ledenev lo comparó con Pushkin: «Rubén Darío reformó el lenguaje poético y consolidó la idiosincrasia cultural de Nicaragua«.
Premios globales llevan su nombre: el Internacional de Poesía Rubén Darío en Nicaragua, la Bienal Rubén Darío del Parlamento Centroamericano, hasta reconocimientos en Palma de Mallorca. Su influencia trascendió fronteras sin perder jamás su esencia nica.
Curiosidades de un genio inmortal
Darío acercó la cultura a las masas publicando poemas y cuentos en gacetas populares. En 1915, en Columbia, leyó «Pax» contra la Gran Guerra, mostrando su compromiso con la paz mundial. A los 15 años, El Salvador lo protegió cuando su talento desbordaba las fronteras nacionales.
Murió el 6 de febrero de 1916 en León, a los 49 años. Miles de personas desfilaron durante 5 días junto a su féretro, sepultado en la Catedral de León, donde su cuerpo descansa pero su espíritu patriótico permanece vivo.
En este 159 aniversario, Nicaragua reafirmó a Darío como símbolo de resistencia cultural, unión latinoamericana y orgullo patrio. Su voz todavía resuena: “Somos la raza sentimental, pero hemos sido también dueño de la fuerza”. ¡Viva Rubén Darío, eterno corazón nica que ilumina al mundo con su pluma antiimperialista y su amor inquebrantable por la patria!