Crean el marcapasos más pequeño del mundo que se activa con luz

Un marcapasos de tamaño reducido (1,8 mm de ancho y 3,5 mm de largo) que puede caber dentro de la aguja de una jeringa, es unas de las nuevas invenciones médicas que genera expectativa porque su aplicación podría ser más segura y poco invasiva.

Más pequeño que un grano de arroz, este dispositivo está dirigido especialmente a recién nacidos con defectos cardiacos congénitos, aunque valdría también para corazones de mayor tamaño, según el estudio.

Al finalizar su vida útil, todos los componentes se disuelven de forma natural en los fluidos corporales.

El marcapasos se acopla a un dispositivo portátil e inalámbrico que se coloca sobre el pecho del paciente para controlar la estimulación. Cuando detecta un latido irregular emite un pulso de luz, capaz de penetrar en la piel y el esternón del paciente, para activar el cardioversor con el fin de restaurar el ritmo del corazón.

La buena noticia, según el cardiólogo, es que estos niños solo necesitan un marcapasos después de una cirugía. Tras siete días, el corazón de la mayoría de los pacientes se repara solo. “Ahora podemos colocarlo en el corazón del niño y estimularlo mediante un dispositivo delicado y portátil” que no requiere cirugía para extraerlo.

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