30 años de prisión para vigilante que robó y asesinó a una jovencita en Managua

El sujeto Héctor Orelvin Manzanares, de 38 años, fue condenado a 37 años de prisión por el asesinato de la joven Jenelieth Noryelis Peña López, de 19 años, perpetrado la noche del 10 de abril de este año.

Jenelieth Noryelis Peña López, de 19 años
Jenelieth Noryelis Peña López, de 19 años

El cadáver de la jovencita fue encontrado en estado de descomposición en un cauce localizado detrás del Hotel Ticomo en Managua, hasta el 12 de abril.

El juez Cuarto Distrito Penal de Juicio de Managua, Ángel Jeancarlos Fernández, sentenció a Manzanares a 30 años de prisión por asesinato agravado y siete por robo agravado para totalizar los 37 años.

Héctor Orelvin Manzanares, de 38 años
Héctor Orelvin Manzanares, de 38 años

Sin embargo, solo pasará la celebración de la gritería 30 años tras las rejas por ser esa la pena máxima en Nicaragua, a excepción de los delitos en los cuales la condena es prisión perpetua, según la Constitución.

Según el dictamen del médico forense y el peritaje policial, la joven falleció por estrangulamiento manual y luego fue arrastrada varios metros, hasta ser lanzada al fondo del cauce donde fue hallada.

En el juicio contra Héctor Orelvin Manzanares declaró un caponero que lo vio entrar al hotel con la víctima la noche del 10 de abril, fecha en que Jenelieth Peña desapareció.

También atestiguó la persona a quien el delincuente le vendió el celular que le robó a la víctima después de estrangularla.

Igualmente, el contador del extinto hotel reveló que Héctor Manzanares no se presentó a trabajar el 11 de abril del 2023, o sea un día después de la desaparición de la víctima.

Otra persona que declaró como testigo es una mujer que compartía la casa con el acusado, quien afirmó que el 11 de abril, el sujeto llevó provisión, la cual aparentemente compró con el dinero obtenido por la venta del celular robado.

Jenelieth Noryelis Peña era oriunda de Ubú Norte, en Paiwas, Caribe Sur, y al morir su madre, hacía varios años se había trasladado a vivir a la casa de una tía en Camoapa, Boaco, de donde salió hacia Managua a buscar empleo.

Su idea era estudiar computación y Farmacia, pero sus sueños fueron truncados por el criminal, quien le tendió una trampa al decirle que llegara al hotel porque estaban realizando entrevistas de trabajo, aun cuando el negocio ya no funcionaba.

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