¿Cómo tener una “vagina socadita”?

Antes de leer este artículo, ponete lo más cómoda posible, porque te diremos cómo resolver los problemas del suelo pélvico, no solo para que tu pareja disfrute de tu cuerpo durante la intimidad, sino para que vos experimentes orgasmos más intensos.

Resulta que, los problemas del suelo pélvico pueden estar provocados o agravados por cualquier factor que ejerza presión sobre los músculos con el paso del tiempo, provocando su desgarro o debilitamiento, como correr, bailar, levantar objetos pesados sin la forma adecuada, el estreñimiento crónico o incluso la tos habitual, el embarazo y el parto.

Es por ello, que todas las mujeres con buena salud pélvica (que no sufren un trastorno o lesión del suelo pélvico) podrían incorporar seis ejercicios funcionales a su rutina de entrenamiento físico, y deben hacerlo al menos tres veces a la semana. El entrenamiento puede realizarse en cualquier momento y lugar.

El único equipo que necesitas es una silla o una superficie en la que sentarte erguida con los pies en el suelo.

Lo primero es: Sentarse en una silla con los pies apoyados en el piso. Coloca una mano en tu vientre y una en tu pecho.

Inhala y siente cómo se expande tu abdomen, luego exhala lentamente por la boca. (Imagina que un globo se infla dentro de tu panza: cuando inhalas, el globo se llena de aire; cuando exhalas, el aire sale poco a poco, como si tu pulgar cubriera la abertura y dejara escapar el aire gradualmente). Repite esto 10 veces.

El siguiente paso para ejercitar el suelo pélvico es aprender a relajar y alargar los músculos, para que sean capaces de realizar un rango completo de movimiento. La capacidad de relajar la pelvis es importante para funciones básicas como ir al baño sin esfuerzo (piénsalo como una forma de evitar el estreñimiento) y tener relaciones sexuales con penetración sin que te duela.

Recuéstate boca arriba en una posición cómoda con las rodillas flexionadas y las plantas de los pies sobre el piso.

Comenza con respiraciones diafragmáticas; respira hondo y permite que el aire llene tus pulmones hasta el fondo. Siente cómo tu vientre, tu espalda baja y tu suelo pélvico se estiran —o se alargan— ligeramente hacia afuera con cada respiración.

Exhala poco a poco con los labios fruncidos, permite que tu vientre, espalda y suelo pélvico se relajen a su tiempo. No actives ningún músculo durante la exhalación; asegúrate de que tu suelo pélvico esté en reposo total.

Ejercicio de Kegel, tu vagina lo amará

Si de cuidar la zona íntima femenina se trata, el ejercicio de Kege es idóneo, con él se entrenan los músculos del suelo pélvico para que se contraigan rápidamente, una habilidad que les permite responder con eficacia a funciones repentinas y automáticas que crean presión dentro del abdomen, como toser, estornudar o reír. (También puede ayudar a prevenir la incontinencia o las “fugas”, que ocurren ante esta presión).

¿Cómo saber si “estoy floja”?

El primer paso es, ponerse cómoda, recostarte en el piso o en la cama. Luego mete el dedo en la vagina. Colócalo contra la pared vaginal y apretá como si intentaras aguantarte el pis.

Si al hacerlo notas algún movimiento, son los músculos del suelo pélvico. Si por el contrario no notas nada, seguramente sea hora de empezar con los ejercicios.

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