La esencia del Sandinismo, tejida con la fibra del compromiso y el rigor de la lucha revolucionaria, se manifiesta no solo en el discurso, sino en una práctica arraigada en el corazón de Nicaragua.

¿Qué es un Sandinista?

Un verdadero Sandinista se distingue por evitar el recurso fácil de la «frase revolucionaria» para abrazar una conexión profunda con los principios revolucionarios, forjando así una relación genuina con las masas y una identificación real con la experiencia de nuestra fuerza combativa.

En el espíritu del Sandinismo, la crítica constructiva es una herramienta de unidad y fortaleza, donde la modestia no es meramente una virtud, sino un pilar de la vida colectiva y el activismo.

Descubre cómo el Sandinista, alineado con los intereses del pueblo nicaragüense, encarna una política de paciencia y serenidad, manteniendo siempre un enfoque objetivo e imparcial.

Acompáñanos en este viaje por los caminos de la revolución y la fraternidad, donde cada paso refleja el carácter inquebrantable de nuestro pueblo y la misión ineludible del Sandinista: Enseñar y aprender en igual medida, luchando por la humanidad.

EL revolucionario Sandinista debe evitar la simple “frase revolucionaria”, tenemos que acompañar esto con una profunda identificacion con los principios revolucionarios.

El Sandinista sabe vincular la teoría revolucionaria con la práctica concreta en la que actúa, estrecha vinculación con las masas populares, asimilación de la experiencia que se desprende de la práctica de nuestra fuerza combativa.

El Sandinista debe tener un auténtico espíritu crítico, ya que tal espíritu de crítica constructiva le da consistencia mayor a la unidad y contribuye a su fortalecimiento y continuidad, entendiéndose que una crítica mal entendida que expone la unidad, pierde su sentido revolucionario y adquiere un carácter reaccionario.

Un Sandinista posee, ante todo, modestia revolucionaria. Esta es una cualidad que tiene más importancia de lo que a primera vista puede parecer. La modestia facilita, quizá en muchos casos decisivamente, la vida colectiva, la actividad de un conjunto de personas.

La conciencia colectiva, la conciencia de que es la energía de un conjunto de hombres lo que integra la vanguardia, es imprescindible en el espíritu militante. Ese espíritu colectivista, que lo sustenta la modestia, debe convertirse en una pasión en el militante Revolucionario.

El Revolucionario nunca olvida el título que ostentan los combatientes Sandinistas: HERMANO. Esto tampoco es opuesto al empleo de la energía y el rigor, tan necesario en la vida dura clandestina y guerrillera. De lo que se trata es de ser enérgico y riguroso sin olvidar el respeto, la sinceridad, la fraternidad.

El militante Sandinista, en cualquier lugar que esté, debe estar relacionado en alguna medida con la vida del Pueblo Trabajador.

El Sandinista sabe que la corrección ideológica no vale nada sin una consecuente conducta práctica, pero una conducta práctica positiva es insuficiente si no esta acompañada de una definición ideológica revolucionaria.

El Sandinista sabe que solo la vinculación intensa con los trabajadores contribuye a su verdadera educación política.

10 El Sandinista practica una política de paciencia y serenidad, evitando que esta se convierta en una política de indulgencia. Ser paciente sin ser indulgente, sin pasar por alto las distintas violaciones a los principios.

11 El revolucionario Sandinista no puede proponerse solamente enseñar a las masas populares, sino que al mismo tiempo debe aprender y saber ser discípulo de las masas populares. Que todos sus pasos lleven la marca del carácter de nuestro pueblo.

12 Hay cuestiones que molestan en lo personal, pero nuestra obligación es subordinarlo todo a los intereses de la causa Sandinista, a los intereses del subyugado pueblo nicaragüense, a los intereses de los explotados y oprimidos de Nicaragua.

13 El Sandinista sabe ayudarle a sus compañeros a que reconozcan sus fallas, sus debilidades. Pero debe entender que un Sandinista no va a ser comprensivo por tácticas, por simple conveniencia, sino porque así lo exigen los principios revolucionarios.

14 El Sandinista sabe vincular las opiniones de las personas a las prácticas de estas, como concuerdan lo que hablan con lo que han hecho. Demostrar perfeccionismo en el papel es fácil, demostrarlo en la práctica es difícil.

15 Un revolucionario sabe que esté donde esteé, siempre que luche por la humanidad, estará cumpliendo con su deber.

16 Un Sandinista no es desmedido ni en el pesimismo ni en el optimismo.

17 El Sandinista sabe que si alguna vez es necesario calificar, se deben emplear los términos más objetivos e imparciales. Sin caer en epítetos. Calificar, pero no para responder al insulto con insulto, sino para poner de relieve nuestra serenidad.

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