Elecciones en Nicaragua y manipulación mediática internacional

Por Carlos Midence

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Para comprender con efectividad su historia, los historiadores subalternistas de la India, desde los años setenta, se propusieron leer al revés la historia contada con el método eurocéntrico (imperialismo británico), en tanto esta historia relataba sólo una parte, sustentada en borramientos  y ocultamientos, entre otras técnicas falaces.  

Este método, leer al revés, es el que debe usarse en la actualidad para desmontar las “historias” que nos cuentan las corporaciones mediáticas occidentales sobre países como Nicaragua, Venezuela, Cuba o Bolivia, entre muchos otros,  que impulsan un modelo democrático y revolucionario propio, que no se ciñen a los engranajes occidentales, en específico al  estadounidense.  

Si una persona ve, lee o escucha la cobertura que estos medios realizan sobre estos países, debe tener claridad que la lectura correcta de la realidad de estas naciones es contraria a la que tales medios cuentan, pues, la historia que estos describen es apenas una parte y narrada valiéndose de la tergiversación, el framing, la manipulación, la llamada posverdad. Esto con el propósito de construir filtros mentales emocionales que condicionen a las audiencias. 

La prensa occidental utiliza este esquema de cobertura, basado en estereotipos y falsedades, con el objetivo de  inducir a las audiencias a entender y responder a los eventos de la manera que desean que se perciban.

En otras palabras, tratan de condicionar los  filtros mentales para moldear el sentido de los eventos, consiguiendo así que las “historias” que cuentan se vean mediadas por la creación de su propio encuadre.  

Así han estado contando, de forma tergiversada, la realidad de muchos países que no se pliegan al marco organizativo occidental. 

Esto lo repiten de una forma pasmosa, sin empacho, valiéndose de los artificios ya mencionados para propagar  mentiras y de esta forma inocular animadversión en las audiencias en torno a estas naciones que, en realidad lo que han labrado es un camino alternativo, por medio del cual protegen, incentivan y redistribuyen, de forma equitativa, la riqueza en sus poblaciones.

Han conseguido pasar del camino al infierno, al camino a la vida, como decía el Comandante Hugo Chávez.  

Que estos países hayan encontrado un camino alternativo,  demostrando con esto que el modelo (occidental-estadounidense) implica desigualdad, corrupción, privatización de los servicios públicos, beneficios para unos pocos, violencia, fomento del odio, expolio, irrespeto a los derechos humanos básicos  de la población no es bien visto, ni por las corporaciones mediáticas internacionales y menos por quienes les prescriben la agenda, los tonos y las formas de abordaje.

De ahí que, en el lenguaje de estos, existen países con “democracias solventes” y otros que son “regímenes”, entendiendo esto último, según ellos, en términos negativos.   

Esta prensa corporativa también tiene su tiempo  e  intensidades. Por ello, en períodos electorales lo que, para las llamadas “democracias solventes”  es un proceso habitual sin mayores contratiempos, para otros países es un momento en el que la agresión comunicacional, el subterfugio o el framing  sube de  intensidad, no sólo en términos de números de veces de la cobertura, sino en el ensañamiento verbal y la aplicación de las técnicas de manipulación.

Situados aquí nos referiremos al momento electoral en Nicaragua y la embestida mediática al país y al Sandinismo.

Actualmente un hecho puntual que ha sido exagerado, tergiversado hasta la saciedad, contado a medias, encuadrado,  es el relativo a la directora de la fundación Violeta Barrios, de quien, los medios repiten como mantra varios subterfugios: que es “precandidata y con opción de competir en las elecciones de noviembre”, además la vinculan con el llamado “periodismo independiente”, ponen en duda la trama y red creada para lavar dinero y propagar odio, pretendiéndolo   asociar a un asunto político.

Del mismo modo, mediatizan su parentesco directo con la ex presidenta que da nombre a su fundación. Esto, obviamente hay que leerlo al revés. 

Veamos. 

Primer subterfugio. Esta señora no es precandidata de nadie. No tiene partido y en realidad  los partidos habilitados para competir no tienen interés en su persona, por diversas razones: el lastre de incapacidad, corrupción y desastre que implicó el gobierno de su madre. Por su inexistente capacidad política y de gestión y, menos interés tienen ahora que se destapó la olla podrida, el entramado que había montado, con  el cual ha violado un sinnúmero de leyes en el país. 

Ahora bien, tampoco tiene opciones de nada, pues las  encuestas de la derecha dicen que de llegar a participar, obtendría un 21%, cuando en verdad en otras encuestas no  llega ni al 5%. Con esto,  ante el 62% que apuntan los estudios, encuestas que otendría el Comandante –Presidente Daniel Ortega, no se comprende que tales medios, puedan retorcer o tergiversar tanto, hasta el punto de calificarla como “opción”. Esto responde a un intento desesperado por tratar de inflarla, cuando en verdad no tiene arrastre, lo que tiene es lastre. 

Asimismo, el monopolio de la prensa internacional occidental  fuerza  el término “periodismo independiente” para llamar así, no sólo a esta señora que ha hecho de sus medios y la red que, desde su fundación ha patrocinado, dispositivos de propagación de odio, mentiras, promover confrontación y, con ello, pretender debilitar la Democracia y convivencia en el país.  De igual manera, en esta red se defienden los intereses de la ultraderecha y cumplen las orientaciones brindadas por quienes son sus  financistas. 

Entonces, no hay tal independencia, si propagás odio, resentimiento en vez de informar,  mentís, tergiversás obedeciendo líneas de un  gobierno extranjero ¿Dónde  queda lo que llaman “independiente”?  Al contrario denota total y absoluta dependencia de las pautas más oprobiosas derivadas del  imperialismo/colonialismo con el objetivo de viralizar, postear, encadenar, publicar odio, falsedades, plegándose al etnoclasismo más rabioso y al racismo que las oligarquías han utilizado históricamente en nuestros países como mecanismos que justifiquen sus denominados  “privilegios y  notabilidad”. 

Sabido es que esta señora deviene de ahí, de quienes han considerado al país como  su  cortijo, y al pueblo como su peonada.

De quienes se han denominado en nuestro continente, apuntan los historiadores, como “castas divinas”, “elites” “notables” “familias patricias”. Quienes construyeron frases como aquellas que nuestro pueblo guarda en lo que, parafraseando a Jorge Luis Borges, llamaríamos memoria nacional de la ignominia: “es un problema enseñarles a leer a estos indios, porque después te piden un ministerio”.  

Decimos esto porque basta ver la construcción de la denominada fundación y su red. Esta tiene una estructura piramidal en la que una familia era la receptora de los fondos,  al estilo de las redes y alianzas de familias, que han estudiado gente como Diana Balmori en nuestra región, y sobre esta,  organizaron la red, la cual era alimentada por ella, como transmisora directa de las instrucciones que recibía de  las agencias estadounidenses que juegan a poner en práctica el llamado poder blando imperial/colonial con el que pretenden hegemonizar a países o regiones. 

Igualmente, estas corporaciones mediáticas  occidentales  tratan de presentar este asunto, como algo político y no mencionan que esta señora, utilizando la fundación referida violó lo establecido en cantidad de leyes del país que van desde la Ley 147 (Ley de Personas Jurídicas sin fines de lucro) hasta la ley 1040 Ley de agentes extranjeros de acuerdo a lo establecido en sus artos. 24 y 25, la ley de lavado de dinero Ley 977, solo para mencionar algunas, lo cual no solo la inhabilita políticamente, también, deja en evidencia el modus operandi de esas familias en su tradicional servilismo con Estados Unidos en detrimento del pueblo nicaragüense. 

Este proceso es estricto cumplimiento de la constitución nicaragüense. Prueba irrefutable que la democracia funciona: es capaz de frenar a quienes pretenden burlar los mecanismos constitucionales establecidos para salvaguardar la justicia.

Por lo tanto, este asunto es lo más alejado de lo político.  Es un caso delictivo, de trasgresión a las leyes, las investigaciones lo arrojan, por lo cual, son  los jueces quienes aplican la legislación y no el Gobierno, como estos medios titulan de forma arbitraria, queriendo con esto, no solo falsear los hechos, sino demeritar la capacidad y solvencia de la justicia y las instituciones  en nuestro país.   

Ahora bien, en lo que refiere al parentesco inmediato con  la ex presidenta Violeta Barrios, los medios internacionales  ocultan, al momento de referenciarlo, que fue uno de los gobiernos más nefastos y corruptos para el pueblo de Nicaragua.

Desde ese momento, contemporáneamente, esta familia puso en práctica su patrón de conducta corrupta, parasitaria,  oligárquica que, dicho sea de paso, ya lo decíamos anteriormente, es un patrón atávico que tiene  historial en asuntos tan bochornosos como vender, regalar la patria, la soberanía. Se conoce muy bien el llamado Tratado Chamorro-Bryan que cedía toda la soberanía del país a los Estados Unidos.  

Asimismo, encontramos en los anales de la historia de Nicaragua, los más de seis personajes que ha ocupado  la primera magistratura del país, quienes no han tenido escrúpulo para acceder a este cargo, utilizando cualquier artificio  inconstitucional que va desde la violencia, agitar el odio, la  corrupción o los golpes de estado.

Es este el patrón de conducta que gravita en estas familias, de ahí que se les da fácil promover golpes, intentar desestabilizar el país o venderlo a los Estados Unidos o bien hipotecarlo como lo hacían sus antecesores pues las investigaciones arrojan que esta señora, ya estaba hipotecando al país, pues la financiación que ha estado recibiendo en su fundación que, ahora sale a luz ha funcionado como guaca,  acopiadora, desviadora y lavadora de dinero, han sido adelantos que el imperialismo/colonialismo le ha entregado, para cobrarlos después, lógicamente.

Una última reflexión, siguiendo los estudios de gente como Diana Balmori, sobre la forma que las oligarquías parasitarias han actuado en nuestros países, estas siempre han tratado  de aprovechar los momentos, aunque, la misma autora indica que refiere a  momentos que presentan  signos de debilidad en las fuerzas políticas, no obstante,  es obvio que los momentos y las circunstancias cambian, los pueblos evolucionan.

En el caso actual, la Revolución, el Sandinismo, está, no sólo más fuerte que nunca, sino que el pueblo tiene claridad de lo que representan estos llamados “notables”, de ahí su cohesión  granítica alrededor del modelo Sandinista que, además de ser alternativo, sus resultados los siente, vive, respira, disfruta en todos los ámbitos. Son innegables. 

Carlos Midence es Embajador de Nicaragua en España, Militante Sandinista, Premio Internacional de Pensamiento y Ensayo Sial Pigmalión, Premio Internacional de Pensamiento y Ensayo Aristóteles. 

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