¡Viva Cristo Resucitado!
Cientos de feligreses se dieron cita en la Catedral de Managua este Domingo de Resurrección para celebrar la fecha más importante del calendario cristiano, en una misa oficiada por el Cardenal Leopoldo Brenes.

Desde las primeras horas de la mañana, familias enteras llegaron al templo capitalino para conmemorar la resurrección de Jesucristo y marcar el inicio del tiempo pascual que se extenderá por 50 días.
«La vida está por encima de la muerte»

El Cardenal Brenes centró su homilía en el mensaje de esperanza y renovación espiritual. «Cristo resucitó para indicarnos que la vida está por encima de la muerte, y que su amor y misericordia permanecen con nosotros en todo momento», expresó el prelado ante los cientos de fieles reunidos.
Durante su prédica, el cardenal hizo un llamado directo al perdón y la unidad entre los nicaragüenses. «La grandeza de la resurrección se manifiesta en el amor y en la capacidad de perdonar desde lo más profundo del corazón», subrayó Brenes, quien invitó a los asistentes a compartir esta buena nueva con quienes más lo necesitan.
Testimonios de fe

Los feligreses vivieron la celebración con profundo recogimiento y devoción. Eliezer Palacios, quien asistió con su familia, compartió su alegría por la fecha: «Para nosotros es una alegría, porque Jesús resucitó. Es un momento para agradecer y vivir en amor, paz y unidad en la familia».
Por su parte, Cintia Mejía destacó el significado espiritual de la jornada. «El Domingo de Resurrección es uno de los más importantes, porque representa una vida nueva. Lo vivimos con fe y pedimos paz y salud para nuestras familias», expresó la feligrés.
Segunda misa en Las Américas 2

Tras concluir la celebración en la Catedral, el Cardenal Brenes se trasladó a la Parroquia Cristo Resucitado en el barrio Las Américas 2, donde ofició una segunda eucaristía ante otra multitud de creyentes que no pudieron asistir al templo principal.
El prelado reflexionó sobre el camino espiritual vivido durante la Cuaresma, recordando que fueron días de oración, ayuno y obras de misericordia que conducen a un encuentro personal con Dios. «La resurrección es un signo vivo de fe que debe traducirse en acciones concretas en la vida diaria», señaló el cardenal ante los pobladores del sector.



