Sindicato denuncia muerte de obrero nicaragüense en condiciones «de esclavitud laboral» en España

La Confederación Sindical de Comisiones Obreras de España denunció ante las autoridades locales la muerte, en condiciones de esclavitud laboral, del nicaragüense Denis Antonio Sáenz, ocurrida a inicios del mes pasado en la ciudad de Lorca.

El pinolero tenía tres meses de haber llegado a España junto a su esposa Lilliam María Miranda cuando encontraron trabajo en una finca en ruinas con el fin de rehabilitarla.

La vivienda carecía de electricidad, agua potable o baños, y al empezar a laborar, encontraron gran cantidad de excrementos, además de animales vivos y muertos, como perros, gatos, ocas y cerdos.

En la noche del 9 de febrero encendieron el generador de gasolina en la habitación donde dormían para tener un poco de luz, y después de vomitar, la pareja quedó inconsciente, a causa de la inhalación de monóxido de carbono.

La empleadora los encontró a las diez de la mañana del día siguiente, después de botar la puerta al no encontrar respuesta, y los servicios de emergencias los trasladaron al hospital Rafael Méndez de Lorca.

Denis Antonio había fallecido y Lilliam María pasó 11 días ingresada en el hospital y tiene problemas de movilidad en su mano derecha.

La muerte del trabajador nicaragüense “tiene que ver directamente con las condiciones en las que se desarrollaba el trabajo y en las que residían estas dos personas”, denunció el secretario de Empleo de la Región de Murcia.

Era una situación completamente precaria, y estaban desarrollando su trabajo sin las más mínimas condiciones de seguridad y salud, afirmó.

El matrimonio llegó a España de forma irregular a buscar sustento para sus dos hijos de 7 y 8 años que permanecen en Nicaragua a cargo de una tía.

“Mi marido era albañil y estaba haciendo una especie de casa. Yo le ayudaba a jalar la mezcla y los bloques con la carreta. También habíamos dejado todo limpio porque daba asco”, dijo la viuda.

“Mi marido me decía, yo no aguanto estar aquí. Llorábamos”, contó Lilliana de su estancia en la finca semiderruida.

Actualmente se aloja en casa de una prima en Lorca y lo que quiere es que se haga justicia para mandar a su marido a Nicaragua porque su familia lo está esperando.

La causa penal ya fue abierta en el juzgado de Lorca número 1 y se interpuso denuncia ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Murcia por vulneración flagrante de los derechos laborales fundamentales.

El sindicato también considera que los hechos podrían ser constitutivos de un delito de trata de seres humanos para la explotación laboral, homicidio, lesiones graves, así como contra la integridad moral.

El sindicalista considera que tiene que haber una reparación más allá de la muerte del trabajador fallecido y que por lo menos sus hijos y su mujer tengan una vida digna, se legalice su situación, obtenga un trabajo honesto y se pueda reunificar a la familia”.

Por su parte, los empleadores han afirmado que la pareja estaba ocupando la vivienda “de forma ilegal” y que no había ningún tipo de vinculación laboral, lo que pone difícil la situación de la viuda.

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