Policías gringos tienen las manos manchadas con sangre de afroamericanos

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Minneapolis se ha convertido en una zona de guerra por las protestas que miles de personas han desatado en contra de la policía por la muerte del afroamericano George Floyd.

Víctimas de policías gringos

La furia de los lugareños incrementó tras los tuist que Donald Trump publicó en los que asegura “repartirá balas”.

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Lo ocurrido con Floyd recuerda otros casos emblemáticos de afroamericanos muertos a manos de oficiales que motivaron masivas protestas en las calles.

Philando Castile, de 32 años, perdió la vida el 6 de julio de 2016, en Falcon Heights, Minnesota.

Philando Castile

Castile, fue detenido junto a su novia por un policía porque tenía una luz posterior rota. Según los informes, durante la intervención dijo al oficial que tenía licencia para portar un arma y que tenía una en el automóvil.

Cuando regresó al auto para buscar su licencia, el oficial le disparó. El hecho fue grabado por su novia, quien emitió las imágenes por Facebook.

El oficial Jerónimo Yáñez, quien disparó, y el otro oficial en la escena, Joseph Kauser, fueron puestos en licencia administrativa.

Otro caso se registró el 12 de abril del 2015, cuando Freddie Gray, fue arrestado por portar una navaja, en Baltimore, Maryland.

Freddie Gray

Fue esposado y puesto en la parte trasera de una camioneta policial. En el video del arresto, el joven casi no podía caminar cuando era llevado al vehículo.

La policía dijo que había sufrido una emergencia médica mientras estaba en la camioneta.

Gray murió en el hospital por graves daños en la columna, los mismos que sufrió cuando estuvo bajo custodia policial. Según el abogado de la familia Gray, su columna vertebral estaba comprometida en un 80%.

Seis policías fueron acusados de la muerte de Gray. Dos han sido absueltos. La muerte del joven de 25 años desató una ola de indignación en el país y fue el inicio de una serie de protestas contra la represión policial hacia los afroamericanos.

Walter Lamer Scott, de 50 años, murió el 4 de abril de 2015, tras ser detenido en su vehículo por el oficial Michael Slager por tener la luz de freno rota.

Walter Lamer Scott

Slager fue acusado de asesinato luego de que apareciera un video de un transeúnte donde se ve que le dispara a Scott ocho veces por la espalda, mientras intentaba huir.

Tamir Rice, tenía solo 12 años pero fue víctima de una mortal confusión y discriminación, en Ohio.

Tamir estaba en un parque de juegos cuando una persona que estaba ahí llamó al 911 denunciando que el menor llevaba una pistola, que en realidad era de juguete.

Loehmann no fue acusado penalmente, pero fue despedido de la policía de Cleveland por mentir sobre un trabajo anterior en su solicitud de empleo.

Años después, aceptó otro trabajo policial en la zona rural de Ohio, pero renunció bajo la presión de activistas negros.

Michael Brown, fue otra víctima de la policía estadounidense. Él murió el 9 de agosto 2014, en Missouri.

Michael Brown

Brown, tenía 18 años, fue asesinado por Darren Wilson, un oficial de policía blanco, en el suburbio de Ferguson.

Wilson dijo que lo abordó porque estaba “caminando en medio de la calle y bloqueando el tráfico”.

Ambos forcejearon en la patrulla y el policía le disparó seis veces, dos de ellas en la cabeza. Según testigos, el joven ya tenía las manos en alto cuando recibió la ráfaga.

El caso se volvió muy mediático y semanas después la policía difundió videos donde se ve a Brown intentando robar una caja de puros.

Su muerte provocó una serie de protestas en Missouri, que comenzaron de manera pacífica, pero se tornaron violentas, sobre todo luego que la policía utilizara equipo militar antidisturbios.

Wilson renunció a la policía, pero no se le presentaron cargos.

Trayvon Martin, murió a sus 17 años, el  26 de febrero 2012, en Sanford, Florida.

Martin había ido a visitar a sus familiares que vivían en la urbanización privada Retreat at Twin Lakes, en Sanford, Florida.

Cuando se estaba yendo a comprar golosinas, fue intervenido por George Zimmerman, el coordinador de vigilancia vecinal.

Zimmerman, hijo de una peruana, lo encontró sospechoso, lo empezó a seguir y en un confuso incidente le terminó disparando. El adolescente murió de inmediato.

El caso se volvió emblemático, sobre todo porque Zimmerman fue absuelto en base a una polémica ley de Florida de “defensa propia”.


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