Los jóvenes se "drogan" con sonidos digitales, los cuales son consumidos con tanta naturalidad como escuchar música, no están vinculadas a actividades ilegales y sus efectos corren como pólvora gracias a las omnipotentes redes sociales

Las drogas digitales un peligro que amenaza a los jóvenes en Internet

Las drogas digitales sonoras o e-drugs son una nueva amenaza que circula en Internet contra los jóvenes de todo el mundo.

Las drogas digitales nacieron en Estados Unidos en el año 1939

Aunque su efectividad es muy cuestionada por la comunidad científica su consumo ha tenido un gran auge durante los últimos años.

Estas drogas sonoras nacieron en los Estados Unidos en el año de 1939 y están basadas en un fenómeno neurológico denominado latidos binaurales.

Consisten en emitir sonidos distintos en cada oído estimulando la zona mesolímbica del cerebro humano, produciendo sensaciones de euforia y hasta estados de trance o relajación.

La compleja maquinaria auditiva

Las drogas digitales o e-drugs causan sensaciones en el hardware auditivo del cerebro humano

Por ejemplo, si el ser humano escucha un sonido de 400 hercios en un oído y otro de 440 hercios en el otro, su cerebro lo interpretará como un único zumbido de 40 hercios localizado dentro del cráneo.

Esta interpretación hace un uso complejo de la maquinaria auditiva periférica, la cual está enterrada en lo profundo de nuestras cabezas.

Esto causa, teóricamente, que las neuronas a lo largo y ancho del cerebro se sincronicen en patrones de ondas asociadas con la relajación.

Una terapia usada en enfermedades

Los latidos binaurales se usan como terapia para el autismo

La verdad es que los latidos binaurales relajan y ayudan a concentrarse, y son utilizados con fines terapéuticos para enfermedades como el autismo.

Las sesiones o dosis duran entre 15 y 30 minutos con sonidos de zumbidos que se pueden comprar en sitios web por precios que van desde los 7 hasta los 150 dólares.

Crean frecuencias que estimulan la imaginación o la creatividad, lo que podría crear alucinaciones durante o después de consumirlas.

Otros consumidores han afirmado que estas e-drugs les han ayudado a reducir el dolor, mejorar su memoria y hasta aliviar la ansiedad y la depresión.

Las nuevas tecnologías digitales han contribuido a su uso masivo en varias partes del mundo; aunque los expertos aseguran que no causan adicción alguna sin embargo la polémica está servida.

Las dosis más populares en la red tienen nombres tan psicodélicos como Alcohol, Opio, Orgasmo, Peyote, Marihuana o Sueño Lúcido.

Algunas sesiones se categorizan por temática: desarrollar la imaginación, disfrutar de una partida de videojuego o de actividades deportivas o, incluso, para aumentar el placer de las relaciones sexuales.

Estudios científicos

Un estudio realizado por la Universidad RMIT de Australia reveló que el 72% de sus consumidores las utilizan para relajarse o dormir, un 35% para cambiar su estado de ánimo y un 12% para conseguir un efecto similar al de las drogas psicodélicas.

Una investigación publicada por la revista Science Alert mostró que la mayoría de los usuarios de las drogad digitales tienen entre 15 y 20 años de edad.

Y también reveló que estos sonidos son combinados con sustancias prohibidas tales como la MDMA (éxtasis) y marihuana principalmente en países como Estados Unidos, México, Reino Unido, Brasil y Polonia.

Los jóvenes no están preocupados

Los jóvenes no están preocupados por estas drogas digitales

“Sentí llamas en mis brazos, que bajaban poco a poco hasta los dedos de los pies, tenía la impresión de que mi brazo pesaba una tonelada y uno de mis dedos estaba encorvado”, expresó el usuario Sugar Killer.

“Entonces empecé a sentirme muy raro. Fue genial… vi una tortuga, un elefante verde y hasta un Papá Noel derrapando a los pies de mi cama”, agregó.

“Mi corazón latía muy fuerte y temblé como un loca. Después me calmé y la dosis se paró. Respiré fuerte y pensé que fue genial. Efectos después de la dosis: excitación y ganas de hacer muchas cosas. La vida es genial”, dijo la usuaria Larta.

“Al principio nada de especial, como siempre, relajación muscular… pero a los 10 minutos me sentí súper bien. Tenía más sensibilidad en mis extremidades, de golpe tuve una erección”, explicó otro usuario.

“Me metí a escribir en inglés sin hacer ninguna falta, parecía una verdadera novela, las ideas fluían por mi cabeza. Nunca tuve la necesidad de buscar en el diccionario, las palabras venían solas. No había acabado de escribir una escena y ya tenía la siguiente en la cabeza”, publicó la usuaria identificada como Aiana.

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