Una mujer embarazada ha perdido a su bebé después de que un médico se equivocara de expediente y le practicara un aborto en Corea.
A la víctima, una mujer inmigrante vietnamita de seis semanas de gestación, le habían sido prescritos suplementos nutricionales. Sin embargo, en el hospital le fue administrada una inyección de anestesia y le fue practicada la cirugía.
Al siguiente día, la mujer regresó al hospital tras sufrir hemorragias y allí le dijeron que su feto había sido abortado.
La Policía de Seúl ha detenido al ginecólogo y a una enfermera por este grave incidente, y por el momento han sido acusados de negligencia profesional por no haber comprobado los datos de la paciente antes de la operación.
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