Nicaragua desarrolla tecnologías de crianza de cerdos para garantizar accesibilidad a la carne

En la gastronomía nicaragüense, la carne de cerdo es un ingrediente esencial. Presente en el nacatamal, en los asados y en las populares fritangas, su sabor y versatilidad la han convertido en parte inseparable de la identidad culinaria del país. Para asegurar su presencia continua en las mesas del pueblo, Nicaragua avanza en el desarrollo de tecnologías que hacen más eficiente y sostenible su producción.

La crianza porcina tiene una particularidad: puede adaptarse tanto a entornos rurales como urbanos. En muchas zonas del país, los cerdos se crían en patios de casas, bajo métodos tradicionales. Pero con el tiempo, productores como Augusto Membreño han apostado por transformar la manera de producir, elevando los estándares de calidad sin perder el enfoque familiar.

“Nuestros cerdos llevan un sistema alimenticio desde que nacen hasta que salen, un control que va de acuerdo a sus edades, con su alimentación requerida, con sus vacunas completas, desparasitación en sus tiempos requeridos, más vitaminas”, detalló Membreño al conversar con la periodista Silvana Jarquín, de la cadena de televisión rusa, RT en Español.

Desde que inició junto a su hijo con solo 37 cerdos, Augusto logró desarrollar una granja con más de 500 animales. Tras el fallecimiento de su hijo, encontró una nueva motivación: aprovechar los desechos de la producción porcina para proteger el medio ambiente y generar recursos.

“Con el desperdicio y las heces de los cerdos elaboramos bio-fertilizante, que regenera la tierra para futuras cosechas. También obtenemos gas, que usamos para cocinar, y generamos electricidad con biodigestores”, explicó. Su visión es que estos beneficios puedan extenderse a otros productores de su comunidad.

Innovaciones similares se observan en Los Zambranos, una localidad entre Masaya y Managua, donde más de 20 personas trabajan en una granja de 52 manzanas equipada con un sistema automatizado de alimentación para 400 cerdas. La inversión aquí supera el millón 800 mil dólares, con fondos de capital privado nicaragüense.

El proyecto también cuenta con una sala de maternidad climatizada, que mantiene temperaturas óptimas para las madres (entre 24 y 26 grados) y para los lechones (hasta 34 grados), aumentando la supervivencia y productividad. Según Luis Carlos Papagayo, “en Nicaragua somos los primeros con ambiente controlado, y en Centroamérica solo Guatemala tiene una sala similar aún en prueba”.

Durante el año 2024, Nicaragua produjo 34 millones de libras de carne de cerdo. El hato porcino nacional supera las 500 mil cabezas, y se continúa invirtiendo en variedades más eficientes. Todo este esfuerzo busca garantizar que la carne de cerdo siga siendo una opción accesible para las familias nicaragüenses, al tiempo que se fortalece la soberanía alimentaria y se protege el medioambiente.

La revolución porcina ya está en marcha. Desde patios familiares hasta complejos tecnológicos, Nicaragua demuestra que es posible combinar tradición, innovación y sostenibilidad en un mismo plato.

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