Presidente Daniel Ortega y vicepresidenta compañera Rosario Murillo presiden acto del 41 aniversario del Ejército de Nicaragua

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El Presidente de la República, comandante Daniel Ortega Saavedra y la vicepresidenta compañera Rosario Murillo, presidieron junto al comandante en jefe del Ejército de Nicaragua, general de ejército Julio César Avilés Castillo, el acto de conmemoración del 41 aniversario de constitución del Ejército de Nicaragua.

En la ceremonia estuvieron presentes el Jefe del Estado Mayor, mayor general Bayardo Rodríguez; el Inspector general, mayor general Marvin Elías Corrales; la ministra de defensa Rosa Adelina Barahona Castro; el director de la Policía Nacional, primer comisionado Francisco Díaz; miembros del Cuerpo de Generales, Consejo Militar, agregados de defensa y representaciones de las unidades que conforman el Ejército de Nicaragua.

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Durante el acto, el presidente Daniel Ortega ascendió al Coronel Guillermo Patricio López, al grado militar de General de Brigada.

El general Avilés, también impuso grados de coronel a los tenientes coroneles Pedro López Blandón, Silvio Rueda Martínez, Héctor Rugama Mujica, Javier Vanegas Leiva, Néstor Urbina Ferretti y Alberto Domínguez Sánchez.

También ascendió al grado de Capitán de Navío, al capitán de fragata Mario Berríos Madrigal. Además se ascendió al grado de Coronel, los tenientes coroneles Félix Sosa Zambrana, Julio Castro González y Denis García Centeno.

La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, dio lectura al acuerdo presidencial 103-2020, en el que el Presidente Daniel Ortega entregó la Orden Augusto Sandino, máximo grado Batalla de San Jacinto, al Ejército de Nicaragua. La orden fue recibida por el Jefe del Ejército de Nicaragua, General Julio César Avilés.

Ejército se destaca en acciones contra la pandemia

También destacó que en este aniversario se les entregó la distinción al cumplimiento del deber a las Unidades Militares que se han destacado en las acciones de prevención, protección, atención y desinfección ante la pandemia.

“Le hemos entregado el reconocimiento a los jefes de las diferentes unidades militares. De la brigada de infantería mecanizada general Augusto C. Sandino, la recibió el general de brigada Carlos Duarte y nuestras felicitaciones a toda la unidad, a todos los compañeros y compañeras que están integrados en esta brigada de infantería mecanizada. Igualmente al Estado Mayor de la Defensa Civil, la recibió el general de brigada Rogelio Flores Ortiz, felicidades a todos los compañeros que integran esta unidad”, detalló.

Manifestó que “son unidades que han estado desplazándose no solamente ahora ante esta pandemia. Se desplazan permanentemente ¿para qué? Para brindarle auxilio, cooperación a la población, a las familias nicaragüenses, a los trabajadores, a los productores, a la gente de los barrios, a todo aquel que necesita un auxilio, una ayuda, ahí están…y ahora se han destacado lógicamente en este momento”.

También indicó que por el Cuerpo Médico Militar la distinción la recibió el coronel Leoncio Esquivel López. Por la Unidad Humanitaria y de Rescate “comandante William Ramírez” la recibió el Teniente Coronel Sergio Arturo Corrales.

“Ahí los hemos visto desplazándose en los barrios, en Managua, en diferentes localidades, en diferentes municipios. Lo hemos visto ahí y la población ahí asomándose viendo el trabajo que los compañeros andan haciendo para proteger a las familias”, comentó el presidente.

Igualmente, saludó a los hermanos de la industria militar, a los del Cuerpo de Ingenieros, los miembros de la Escuela Nacional de Sargentos, a los hermanos del Regimiento de Comandancia, y a los miembros de la Policía Militar. “Para todos ellos nuestro reconocimiento y nuestra felicitaciones”, dijo.

Tragedia ocasionada por el capitalismo salvaje

El presidente Daniel reflexionó sobre las tragedias que embargan a la humanidad y que tienen su origen en el egoísmo y el capitalismo salvaje.

“Damos gracias a Dios por darnos la bendición de estar aquí conmemorando este día. Hay momentos que son difíciles, trágicos para la humanidad entera. La tragedia no solamente es la tragedia que históricamente han sufrido y sufren los pueblos de los países en vías de desarrollo. Cuántas tragedias, cuántos dolores, cuántas epidemias, cuántos desastres naturales, cuántos inmigrantes ahogados buscando la vida. Estamos hablando de millones de seres humanos. Cuántos niños, cuántos adultos pereciendo por hambre, si, en pleno Siglo 21, millones de seres humanos pereciendo por hambre. Cuántos niños y cuántos adultos pereciendo por enfermedades que pueden ser fácilmente en estos tiempos controlables, pero como en sus países no existen ni se han desarrollado esos servicios médicos, se ha impuesto la política del egoísmo, la política del capitalismo salvaje, donde no hay corazón, lo que hay son servicios, venta de servicios. Si querés una consulta pagás, y si no tenés pues te vas. Y podés llegar con un paciente moribundo a las puertas de un hospital, incluso en países desarrollados incluso en los Estados Unidos de Norteamérica, y si no tenés cómo pagar o no tenés un seguro privado, sencillamente no entrás”, dijo.

“Y así mueren millones de seres humanos en los países en vías en desarrollo y también mueren en los países desarrollados. En los Estados Unidos por increíble que parezca hay millones de desempleados antes de la pandemia que ahí andan de arriba para abajo deambulando en las grandes ciudades, de barril en barril en Nueva York y buscando ahí en los barriles a ver qué encuentran de comida o de utilidad para cubrirse, para hacer, con lo que puedan encontrar ahí retazos de cartón, lo que sea, la cama donde van a dormir en la calle, durmiendo debajo de los puentes. Si, increíble, increíble, en un país con tanta riqueza donde no debería suceder esta tragedia. Y esta tragedia no es de ahora, esta tragedia no la ha provocado la pandemia. Esta tragedia la vio y la vivió nuestro Rubén Darío cuando venía de retorno y pasó por Nueva York y él se admiró cuando vio los grandes edificios, pero también se aterró cuando vio a la gente en la pobreza, en la miseria y lo llegó a decir Darío en su poema “Y lo que es más triste Dios mío, mueren de dolor, dolor,dolor” refiriéndose a gente que estaba viendo ahí, pasando hambre y momentos de frío, calentándose ahí alrededor de una fogata o alrededor de un barril. Esa historia no es nueva, existe, está ahí, está viva”, valoró el mandatario.


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