Ordenan detener a una ex Miss Argentina que atropelló y mató a un hombre mientras manejaba alcoholizada

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Rocío Fiorella Santa Cruz fue condenada en 2018 pero la Justicia le permitió estar en libertad hasta hoy. En ese lapso realizó viajes por el exterior y se hospedó en hoteles de lujo

La justicia de Misiones ordenó la inmediata detención de Rocío Fiorella Santa Cruz, la ex candidata a Miss Argentina que en enero del 2016 atropelló con su Peugeot 408 a Ramón Cabrera, un inspector municipal de 53 años que circulaba en moto por una avenida de Posadas.

Los peritajes determinaron que la mujer, que en ese momento se desempeñaba como abogada de la AFIP, manejaba en estado de ebriedad. A pesar de haber sido condenada en 2018 se mantuvo en libertad hasta hoy por los casi 50 hábeas corpus que su defensa presentó en tribunales. Un mes después de aquella sentencia salió sin permiso del país y se fue de vacaciones a Paraguay y Perú.

El pasado 26 de noviembre de 2018, la modelo llegó a los tribunales de Posadas para escuchar la definición del juicio oral. Se la acusaba de atropellar a Cabrera con 0.88 de alcohol en sangre y de haberlo abandonado para luego esconder el auto en un garaje. Estaba convencida de que la declararían inocente, sin embargo el veredicto fue contundente: 4 años de prisión de cumplimiento efectivo cuando la sentencia quedara firme, una decisión del magistrado César Jiménez.

Es decir, a pesar de estar condenada, se fue a su casa, a la espera de los desarrollos judiciales. Para cualquier persona, pensar un futuro tras las rejas hubiera significado un duro golpe y una profunda angustia. El juzgado que la condenó la inhabilitó para conducir un auto y le prohibió salir del país. Sin embargo, tras el fallo en su contra, Santa Cruz comenzó una serie de viajes de placer al exterior, vacaciones por distintos puntos del país, pasos por sectores VIP en aeropuertos, lujos y ostentaciones.

El 22 de diciembre de ese 2018, cuando todavía no se había cumplido ni un mes de la sentencia y la familia de la víctima todavía reclamaba por una pena más alta, Santa Cruz y su pareja Claudio Ferreira decidieron que iban a pasar las fiestas y a tomarse unos días de vacaciones en Paraguay y en Perú. Lo hicieron a sabiendas de que la condenada tenía, por supuesto, prohibidas las salidas al exterior y menos sin autorización. Aprovecharon uno de los tantos pasos clandestinos que existen en las fronteras argentinas y se fueron.

La pareja pasó la Nochebuena en un hotel de lujo de la capital paraguaya. En esa ciudad se quedaron hasta el 25 de diciembre. Ese día se embarcaron en el vuelo 222 de la empresa Latam rumbo a Perú. La idea era pasar fin de año en Lima. Pero algo salió mal y la suerte no estuvo de su lado.

Entre los pasajeros de ese avión había otra pareja que conocía muy bien a la ex candidata a Miss Argentina y a su esposo, dos secretarios de un juzgado misionero que estaban perfectamente al tanto de la prohibición de salida del país de la mujer. Estaban en ese vuelo de casualidad, comenzando sus vacaciones. Primero los fotografiaron arriba del avión y luego en el VIP del aeropuerto de Lima. Santa Cruz se dio cuenta de que la habían descubierto. En su desesperación solo atinó a ponerse anteojos negros y se escondió en el baño.

Cuando regresó al país, la fiscal María Laura Álvarez pidió la detención por desobediencia judicial, una medida que fue convalidada por el juez. Santa Cruz fue detenida y estuvo presa 155 días hasta que en julio de 2019 otra jueza de Posadas dio lugar a un hábeas corpus presentado por su defensa para que la liberen.

En paralelo sus abogados apelaron el juicio y la Cámara de Casación provincial les dio la razón. El argumento fue que no se pudo establecer que la mujer condujera por encima del límite permitido porque los radares tienen un margen de error de +/- 15 kilómetros. Lo que si fue corroborado es que manejaba borracha. Lo cierto es que se realizó un nuevo juicio y en esta oportunidad se le bajó la pena a 3 años, también de cumplimiento efectivo. Pero tampoco fue detenida.

Como sucede en la mayoría de las causas, los aletargados tiempos de la justicia conjugados con los zancadillas que los abogados defensores suelen introducir en el expediente hicieron que se tarde casi tres años en dejar firme la condena. Eso sucedió recién hoy.

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