Managuas inician vela en honor a Santo Domingo de Guzmán

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Se rompieron los fuegos este 31 de julio en Managua, en el inicio de las fiestas patronales en homenaje a Santo Domingo de Guzmán.

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Todo comenzó a eso de las tres de la tarde cuando el Padre Boanerges Carballo junto a la Mayordoma de las fiestas, la alcaldesa Daysi Torres, bendijeron el Barco de Santo Domingo de Guzmán, que como manda la tradición recorre las principales calles de los barrios orientales hasta ser entregado a la familia de Lisímaco Chávez.

En el distrito III de Managua, específicamente en el barrio San Judas, a eso de las cinco de la tarde el barco con una réplica de la diminuta imagen acompaña a todos los tradicionalistas, promesantes y comunidad en general, quienes se desbordan para celebrar con bailes, música filarmónica, actos culturales y venta de comida toda la noche.

La plazoleta Roger Deshon, es uno de los sitios más concurridos ya que ahí se realizan actos culturales.

En este populosos barrio habita la familia de Lisímaco Chávez, tradicionalista y precursor de la llamada vela de Santo Domingo, quienes por más de cincuenta años regalan comida a todo aquel que se acerca a su vivienda.

Vigilando la repartición de nacatamales, cerdo frito, chicharrón con tortilla, gallopinto con queso y la infaltable chicha de las siete quebradas, nos encontramos a su viuda, la señora Isabel López, quien nos habló que muchas veces por su avanzada edad no siente fuerzas para continuar la tradición, sin embargo, las palabras de su esposo en su lecho de muerte la hacen seguir celebrando las fiestas agostinas.

“Lisímaco me decía que no dejara que se perdiera la tradición, que sea a como sea yo siempre realizara estas fiestas en honor a Santo Domingo y cuando yo ya no esté mis nietos serán quienes sigan esta tradición”, dijo doña Isabel.

“Aquí gracias a Santo Domingo nunca falta la comida, siempre nos sobra para darle a toda la gente y eso es por Santo Domingo y por mi esposo Lisímaco que toda su vida la dedicó a servirle”, agregó.

Su nieto, Raymond Oporta Chávez, recordó que si Lisímaco no se hubiera robado la pequeña imagen del santo la población no viviera con tanta devoción estas fiestas.

“Sin lo que él hizo hoy las fiestas de Managua no serían igual, gracias a él se celebra con más fe y amor a Santo Domingo de Guzmán por eso yo seguiré hasta mis últimos días manteniendo la tradición de mi abuelo y espero que mis hijos también”.


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