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Les adivinan el futuro mirándole los “cachetitos”

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Curiosa técnica es impulsada por la astróloga Jacqueline Stallone, mami del actor de Hollywood.

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Saber qué les tiene preparado el futuro es una de las interrogantes que sin dudas le quita el sueño a la barra pop. Lógico, pues a todos nos gustaría cachar si viviremos hasta viejitos o si nos vamos a ir antes de tiempo al patio de las callados.

Y en esa onda, son ene las técnicas milenarias que han buscado darle respuesta a esa y otras miles de cuestionamientos que se hacen los más preguntones. De hecho, la bolita de cristal, la línea de la mano y el tarot son sólo las más utilizadas a la hora de vendernos la pomada con lo que ocurrirá más adelante.

Sin embargo, los más habilosos siguen quemándose las pestañas y buscando pegarle con el palo al felino con sus novedosos avances en ese sentido, tal como el impulsado por la astróloga Jacqueline Stallone, mami del actor hollywoodense Sylvester Stallone.

Según la comadre, la nueva disciplina que intentará sacarle la lengua y “pasearse” a todas las anteriores tiene que ver con la fisonomías del cuerpo, especialmente de las colitas. ¿Cóooomo? Tal cual, pues la caperuza jura de guata que se puede adivinar el destino con esta curiosa rumpología, la cual que saca sus cálculos dependiendo de las formas del trasero.

En ese sentido, los especialistas aseguran que tanto la pompa izquierda como la derecha podrían revelar diferentes datos sobre el pasado y también contar la papa sobre lo que se viene en el futuro.

Por otro litro, el rumpologista alemán Ulf Beck creó un esquema en el que explica cómo son las personas dependiendo de la forma en la que tienen el traste:

Forma de manzana: Son personas carismáticas, dinámicas, creativas y que goza de la vida.

Forma de pera: Son personas de carácter firme y paciente.

Forma redonda: Son persona alegres y optimistas.

Forma plana: Son personas negativas y depresivas.

Eso sí, ni Stallone ni Beck descubrieron la pólvora con este llamativa disciplina, pues en el pasado los indios, griegos y romanos también creyeron adivinar el futuro de esta forma, aunque sin ningún resultado concreto.