Familias de Río Blanco dan cristiana sepultura a madre e hija asesinadas por mandamás en finca de Kurinwas

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Con música de mariachis y el acompañamiento de centenares de personas, este viernes fueron sepultadas en el cementerio municipal de Río Blanco, la señora Luz Maritza González Valle, de 53 años, y su hija Diagnnie Dayiris Boniche González, de 29, quienes fueron asesinadas el miércoles en una finca de la comarca Kurinwas, a 12 kilómetros del casco urbano de Mulukukú.

Wilmer Antonio González Pérez
Wilmer Antonio González Pérez

Madre e hija fueron veladas anoche en el barrio Carlos Fonseca, de Río Blanco, Matagalpa, en donde la población condenó el doble crimen perpetrado por el sujeto Wilmer Antonio González Méndez, de 30 años de edad, supuesto sobrino de doña Luz Maritza quien lo había criado como un hijo y le había dado toda la confianza y el cargo de mandamás.

El doble crimen fue confirmado por la Policía Nacional tras recibir una denuncia a través de la línea 118, en tanto un médico forense del Triángulo Minero dictaminó que las víctimas fallecieron por shock hipovolémico y trauma craneoencefálico severo, respectivamente.

La Policía Nacional dio a conocer la búsqueda para su captura del asesino Wilmer Antonio González Méndez, para remitirlo a la orden de las autoridades competentes, y pidieron que cualquier información sobre el homicida, sea comunicada a la delegación policial más cercana o llamando a la Línea de Emergencia 118 de la Policía Nacional.

Por su parte, la familia de las víctimas ofreció una recompensa de 150 mil córdobas para quien informe el paradero del asesino Wilmer Antonio González.

Cazadores de noticias informaron que a las seis de la mañana del miércoles doña Luz Maritza González salió junto a Wilmer González, a ver un ganado a una finca cercana, adonde no llegaron ya que la mató de tres balazos en una loma localizada entre ambas propiedades.

A eso de las nueve de la mañana, Wilmer se regresó a la finca Los Pozolones, donde esperó a que regresara la joven Diagnnie Dayiris Boniche, quien había salido en una camioneta a entregar leche a Mulukukú.

Cuando la joven retornó, Wilmer supuestamente la ultrajó, la golpeó en la cabeza con un objeto contuso y finalmente la estranguló, dejando el cuerpo en el piso cubierto con una colcha.

Posteriormente el asesino llamó a un taxista para que lo llevara a Mulukukú, donde se presume huyó a bordo de un bus.

El doble crimen fue descubierto en la noche cuando los hermanos de doña Luz Maritza empezaron a buscarla y al preguntar supieron que había salido de la finca con Wilmer, y que al igual que a su hija Diagnnie Dayiris no la habían visto durante el día.

Al iniciar la búsqueda con ayuda del ejército y dos grupos de pobladores, a eso de las 11 y 50 minutos de la noche hallaron el cuerpo sin vida de doña Maritza en tanto su mula estaba cerca amarrada de un árbol.

Al dirigirse a la casa en busca de Diagnnie Dayiris, los familiares forzaron la puerta principal, encontrándola muerta.

De acuerdo a los cazadores de noticias, aparentemente Wilmer Antonio González ya tenía todo planeado ya que la semana pasada vendió un ganado propio que tenía criando en la misma finca de sus víctimas.

Diagnnie Dayiris Boniche González era la Novia de la Cámara de Mulares de Nicaragua, organización que envió su solidaridad y aprecio a la familia de la guapa joven y de su apreciada madre Luz Maritza González, por tan sensible pérdida.

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