Dos décadas sin Kurt Cobain en su Nirvana

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Su suicidio a los 27 años -se disparó en la cabeza tras expresar en una nota su desazón por la vida- marcó un antes y un después en la escena del rock que conquistó desde su actitud desgarrada y desde su descontracturada forma de encarar la composición.

El líder de Nirvana dejó de existir el 5 de abril de 1994, cuando fue encontrado sin vida en su propia casa ubicada en la ciudad Seattle, estado de Washington, Estados Unidos.

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La banda que alcanzó un enorme éxito comercial en 1991 con su álbum «Nevermind», desembarcó en octubre de 1992 en la Argentina ofreciendo un frío show que no fue bien recibido por la crítica ni cumplió con las expectativas de las 20.000 personas que se habían acercado al estadio de Vélez Sarsfield.

La última internación del rubio de voz aguardentosa en un hospital de Roma se debió al estado de inconciencia en el que entró luego de mezclar píldoras del somnífero Rhoypnol con champán.

En ese tiempo, Chris Novoselic (bajista) y Dave Grohl (baterista), los otros dos integrantes de la banda, intentaban convencer a Cobain de que se sometiera a tratamiento médico para abandonar sus adicciones.

En la carta que dejó antes de morir -dedicada a «Boddah», un amigo imaginario que tení­a desde la niñez, a su mujer Courtney Love, y a su hija Frances Bean-, Cobain expresó que hacía tiempo que no se emocionaba ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola.

«Se me ha acabado la pasión. Y recuerden que es mejor quemarse que apagarse lentamente (…) favor Courtney, sigue adelante, por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. Los quiero.¡Los quiero!», volcó en su nota.

El primer disco de Nirvana fue «Bleach» y su edición costó 600 dólares. Por entonces ya habían adoptado el nombre de Nirvana -después de haberse llamado Ed, Ted, Fred y Skid Row- y los músicos ya usaban las clásicas camisas leñadoras que luego caracterizarían al grupo y a todo el movimiento.

A «Bleach» le siguió «Nevermind» que, particularmente con el tema «Smell like teen spirit», reventó los charts mundiales, catapultó a la fama a Nirvana e hizo girar la cabeza de los especialistas hacia Seattle, lugar donde se estableció la banda e inició la movida «grunge», que luego siguieron grupos como Pearl Jam, Alice in chains y Soundgarden.

Luego de ese impacto, la banda grabó «In utero», cuyo single de difusión fue «Rape me» (Viólame), un disco que provocó algunos inconvenientes con la compañía discográfica Geffen, que le impidió a Cobain titularlo «I hate myself and I want to die» («Me odio y me quiero morir»).

Pese a ser un artista moderno y que rompía con ciertos moldes culturales dentro del rock, Cobain terminó cumpliendo con una de las más instauradas tradiciones de ese mundo: vivir rápido y morir joven.

A los recitales, pelí­culas, documentales y exposiciones que lo homenajearon durante estas dos décadas, se suman algunos eventos especiales este año, uno de los más llamativos es el Dí­a de Kurt Cobain que establecieron como festivo en su ciudad natal -Aberdeen- coincidiendo con la fecha de su cumpleaños.

El pasado 20 de febrero celebraron su primera edición y en ese marco se presentó una polémica estatua del músico en la que el escultor local Randi Hubbard llevaba trabajando desde su muerte.

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