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Cardenal Brenes oficia Misa en ocasión de visita de los símbolos de la Jornada Mundial de la Juventud

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El Cardenal Leopoldo Brenes celebró una misa en Catedral de Managua, en ocasión de una visita especial que hacen los símbolos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), como son las reliquias de la Cruz Peregrina y el ícono de Nuestra Madre María Salus Populi Romani.

“Hoy nos visitan de manera especial a la Arquidiócesis lo que llamo estas dos reliquias la Cruz de la juventud, la cruz de la misión, del jubileo como se llamó en un primer momento”, dijo Brenes.

A la vez señaló que la Iglesia y cada uno de los fieles cristianos están muy unidos a la Cruz y junto a ella también la reliquia de la imagen de Nuestra Madre Salus Populi Romani que significa la salud del pueblo romano.

“Creo que para muchos de ustedes esta imagen no es desconocida porque el Papa Francisco cuando va a emprender un viaje fuera de Roma siempre va a los pies de esta imagen para depositar un ramo de flores y la primera visita al regresar es también ir a los pies de Nuestra Madre, esta bella imagen”, refirió.

Manifestó que esta imagen se encuentra en la Basílica Santa María, la mayor en Roma donde Monseñor Bosco Vivas celebró su primera misa en Roma y cuando le ha tocado ir junto a los obispos él siempre pide que Monseñor Vivas presida la misa porque seguramente le trae grandes recuerdos.

“Hoy para nosotros, les digo con toda sinceridad, para mí es un momento especial celebrar esta Eucaristía aquí al lado de estas dos reliquias y les pido a todos ustedes y los que nos ven que estas imágenes queden grabadas en nuestras mentes, y más allá en el corazón”, indicó Su Eminencia.

Agregó que hoy en su primera oración, su primera idea fue que “esta Cruz y esta imagen que amamos tanto, han ingresado al país y van recorriendo todas nuestras Diócesis en estos momentos difíciles que está viviendo nuestra patria, en momentos de dolor”.

Por lo que pensó si existirá un nicaragüense que esté alegre o pensando organizar una fiesta, “fíjense que no hay nicaragüense, desde el más pequeño al más grande, desde el niño hasta el anciano alberga dolor, tristeza en su corazón”.

Brenes expresó que en esta Eucaristía al lado de estas dos reliquias se le pida a la Cruz redentora y se valla sembrando en cada paso por cada Diócesis esa semillita de la paz y la reconciliación.

“Y a Nuestra Madre que ama tanto a este pueblo y que nosotros también la amamos, ella también pueda interceder por todos nosotros los nicaragüenses, para que podamos con el diálogo”, manifestó.

La Paz solamente se va a lograr con el diálogo

Su Eminencia Reverendísima Cardenal Leopoldo Brenes, reiteró el llamado al pueblo nicaragüense a tener fe y esperanza en el Diálogo Nacional, como el mecanismo que ayudará a fortalecer la paz en el país.

El alto prelado nicaragüense subrayó que este diálogo no solamente se debe llevar a cabo desde las aulas o auditorio del Seminario Nuestra Señora de Fátima, sino que debe practicarse también desde nuestros hogares y nuestras comunidades por todas las familias.

“En el diálogo no solamente (es) en la mesa de diálogo, no, sino un diálogo a nivel nacional, un diálogo entre las familias, un diálogo entre los vecinos, el diálogo no solamente se da en el auditorio del seminario con 60 0 80 personas, no, el diálogo tiene que proyectarse más allá, entre los vecinos, entre las familias, entre las comunidades. La paz se va lograr solamente en el diálogo, cuando el diálogo se consolide se fortalece la paz y María es la reina de la paz”, señaló Su Eminencia delante de decenas de católicos que llegaron a escuchar su mensaje de amor por Nicaragua.

“Sin duda alguna hay tristeza en la mamá cuando hay distancia entre los hijos, sin duda alguna también en el corazón de Nuestra Madre La Santísima Virgen María puede haber esa tristeza”.

Llamó a cada ciudadano promover el perdón, algo que nos enseñó Jesucristo desde la Cruz del Calvario.

“El Señor nos ha dado un mandato, el mandato del perdón. Qué difícil, lo he predicado en muchas ocasiones, qué difícil es perdonar y se me ha ocurrido decir en muchos momentos el perdón no es humano, el perdón es algo divino y ahí desde la Cruz, el Señor nos ha dejado también el mandato, en esa unión íntima con su Padre, Él pide esa gracia: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.

La eucaristía de este domingo se celebró en homenaje a la visita de las reliquias de la Cruz del Jubileo, que fue ordenada construirse por el Papa San Juan Pablo II para la Jornada de Jubileo del año 2000, y posteriormente le fue entregada a los jóvenes, para que la llevaran por el mundo.

“Que hermoso que hoy estas reliquias nos visiten en una fiesta en el cual se nota y se siente el amor de Dios, la fiesta de la Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Nosotros la Iglesia Católica somos una iglesia que surge de La Trinidad, tanto amo Dios al mundo que nos envió a su hijo Jesús, Dios es amor, he visto en muchos hogares una pequeña placa, Dios es Amor, si, y Dios nos ha creado por amor y bien nos decía el apóstol Pablo, el espíritu nos llama a decirle a Dios padre y mirarle a Él como un padre amoroso, que nos cuida y que está pendiente de nosotros, ese es Dios Padre, Él nos ha creado y nos ha creado por Amor y se ha hecho presente como Dios en su hijo Jesús, quien también nos ama y llega al extremo de ese amor de dar la vida, clavado ahí en esa cruz, vida en abundancia y vida que surge del amor para la humanidad y desde esa cruz nos ha dejado un testamento tan hermoso, nos ha regalado a su Madre y ella es nuestra Madre”.

“Quisiera pedir hoy ante esta reliquia que recorre el mundo, que recorre nuestra provincia, que también en nosotros ese deseo de Jesús, ese mandato del perdón quedé grabado en todos nosotros los nicaragüenses. Después de estas luchas fratricidas, estas confrontaciones que hoy nosotros tenemos los nicaragüenses, puede quedar esa herida en nuestras mentes y corazones, el odio y les digo con toda sinceridad que me duele porque ya lo viví en los años 79, 80, una sociedad dividida y en muchos hermanos ahí el germen del odio y que desde la Cruz esta Iglesia que vive intensamente, podamos nosotros también no dejar que en nuestros corazones se irradie el odio y el rencor”, pidió Su Eminencia.

“Esta acción humana difícil pedirla como una acción divina, porque en el corazón de Jesús surgió perdónalos, perdónalos, donde están los que te condenan. Yo tampoco te condeno, siempre el Señor perdona, pues hoy nosotros los nicaragüenses tenemos que pedirle esa gracia, tenemos que pedirle ese don al Señor de poder tener la gracia de poder perdonar, será difícil, sin embargo mirando la Cruz, mirando al crucificado sin duda alguna nos va a conceder esa gracia, el amor de Dios clavado en la cruz”, reflexionó.

Que el odio no se enraíce en nuestros corazones

Al concluir la eucaristía en Catedral, Su Eminencia resaltó la presencia en nuestro país, de las reliquias de la Cruz del Jubileo y el Icono de Santa María, que recorren las diferentes arquidiócesis del país, llevando un mensaje de amor y paz.

“Ayer habían ingresado a territorio de la arquidiócesis esas dos reliquias, la Cruz de la Juventud, La Cruz del Jubileo, porque esa cruz la mandó a construir el Papa San Juan Pablo II, para el Jubileo del año 2000 y después se la entregó a los jóvenes y ha estado prácticamente peregrinando en los brazos, en las manos de los jóvenes y nosotros tenemos un eslogan que una Iglesia sin Cruz no es Iglesia de Jesús, y que interesante que esta cruz está recorriendo desde los primeros días de mayo toda nuestra provincia eclesiástica, ha comenzando por León, ha recorrido Estelí, Jinotega, está con nosotros estos días y espero que la presencia de la Cruz en nuestro país nos de la fuerza en el dolor, ese dolor que sufrió Jesús colgado en la cruz, pero que resucitó, pero también desde la Cruz nos dio como decíamos en la homilía dos regalos maravillosos, nos dio a su Madre como nuestra Madre y nos dio también el don del perdón”, dijo Brenes a los periodistas.

Agregó “yo creo que es bien difícil, cualquiera de nosotros que nos preguntemos si es fácil perdonar, yo creo que a ninguno de nosotros se nos hace fácil perdonar, a veces tenemos aquel eslogan, de él que me las debe me las paga y ese no es el perdón. Yo creo que el perdón no está en nuestra naturaleza humana, el perdón es divino y lo podemos sentir que es de la Cruz que el Señor nos enseñó a perdonar en medio del dolor y su madre que sufrió el dolor también, perdonó y ella hoy recorriendo nuestro país sin duda alguna yo he pedido grandemente, porque, es triste que después de estas tensiones que vivimos, estas confrontaciones, después de tanta muerte de personas que han perdido la vida, queda allá en el fondo y esto es comprensible, queda siempre el dolor y a veces puede quedar también odio y esto tenemos nosotros que ir preparándonos desde ahora y no dejar que el odio se enraíce en nuestros corazones”.

“Mi misión es que no solamente tengamos nuestra mirada en las aulas, en el auditorio del seminario donde se está desarrollando el diálogo, aunque en este momento está un poco en “standby”, pero que todos los nicaragüenses comencemos a dialogar y ahí solamente sea una fuente, que las familias comencemos a dialogar, que los vecinos comencemos a dialogar, que todo el pueblo de Nicaragua este en ese diálogo permanente, el aula, el auditorio solamente un lugar donde todos nos comprometamos a ser un nicaragüense en diálogo permanente, porque solo a través del diálogo se logra la paz”.

Lamentó que en algunas zonas del país se hayan registrado hechos de violencia y llamó que las protestas o demandas, deben hacerse de manera pacífica.

“Los obispos decíamos, las protestas, las demandas, las manifestaciones tienen que hacerse de una forma pacífica”.

Invitó a los hombres y mujeres de prensa a no utilizar un lenguaje que incite a la violencia. “Ustedes tienen esa gran responsabilidad, yo los invitaría a que nos ayuden a todos los obispos a ser constructores de paz”, afirmó.

 

A continuación palabras íntegras del Cardenal Brenes durante la homilía de este domingo 27 de mayo

Mis Queridos Sacerdotes; Padre Luis, Rector de esta Iglesia Catedral; Padre Jader, Coordinador Arquidiocesano y también Coordinador Nacional de la Jornada Nacional de la Juventud para Nicaragua; Padre Leonel, nuestro Vicario Parroquial, también Animador de la Pastoral Juvenil en nuestra Zona Central; Padre Octavio, Responsable de los Seminaristas en su Primer Período de Propedéutico; mis buenos hijos aquí presentes hoy en nuestra Iglesia Catedral, un Saludo también lleno de Cariño, como Padre, como Pastor, como Amigo y Hermano Mayor en la Fé en esta Arquidiócesis de Managua.

Hoy nos visitan de una manera especial a la Arquidiócesis lo que yo llamaría estas dos Reliquias: La Cruz de la Juventud, la Cruz de la Misión, la Cruz del Jubileo como se llamó en un primer momento.

Nosotros tenemos un eslogan: Una Iglesia sin Cruz… una Iglesia sin Cruz… una Iglesia sin Cruz, ¡no es Iglesia de Jesús! Y cada uno de nosotros estamos muy unidos a la Cruz, pero junto a la Cruz esta bella Reliquia de la Imagen de Nuestra Madre, la Salud del Pueblo Romano.

Creo que para muchos de ustedes esta Imagen no es desconocida, porque el Papa Francisco, cuando va a emprender un viaje fuera de Roma, siempre va a los pies de esta Imagen para depositar un ramo de flores; y la primera visita al regresar del viaje, es también ir a los Pies de Nuestra Madre en esta bella Imagen.

Quiero también decirles que, a los pies de esta Imagen que está en el Altar de la parte derecha de la Basílica Santa María la Mayor, en Roma, nuestro buen Hermano Monseñor Bosco Vivas Robelo celebró su Primera Misa en Roma. Para Monseñor Bosco recibir esta imagen seguramente le ha de haber traído muchos recuerdos.

De manera personal, cuando me ha tocado acompañar a los Obispos en las visita Ad Limina, y tenemos que ir a celebrar la Misa a Santa María la Mayor, siempre yo le pido a Monseñor Bosco que él presida la Misa, porque sé que le trae grandes recuerdos de su Primera Misa, y también su Amor grande hacia Nuestra Madre.

Hoy para nosotros, les digo con toda sinceridad, para mí es un momento especial celebrar esta Eucaristía aquí al lado de estas dos Reliquias. Les pido a ustedes, y a todos los que nos ven, que estas imágenes queden grabadas, muy grabadas en nuestra Mente, y más allá, en el Corazón.

Hoy por la mañana al hacer mi Oración, mi primera idea fue esta Cruz; y la Imagen de Nuestra Madre que nosotros amamos tanto ha ingresado al País y va recorriendo todas nuestras Diócesis, en momentos muy difíciles que está viviendo nuestra Patria; en momentos de dolor. Y pensaba a los pies del Santísimo Sacramento en mi Capillita privada: ¿Existirá un nicaragüense que esté alegre? ¿Existirá un nicaragüense que esté pensando en organizar una Fiesta? Pienso que no hay ningún nicaragüense. Desde el más pequeño hasta el más grande, desde el Niño hasta el anciano, alberga dolor en su Corazón, alberga tristeza en su Corazón.

Y en esta Eucaristía, al lado de estas dos Reliquias, hoy nosotros le pidamos que este paso de la Cruz, la Cruz Redentora traiga, y en cada paso se vaya sembrando esa Semillita de la Paz, de la Reconciliación. Que Nuestra Madre que ama tanto a este Pueblo y que nosotros también la amamos, Ella también pueda interceder por todos los nicaragüenses. Para que podamos tener un Diálogo no solamente en esa Mesa de Diálogo… ¡no!, un Diálogo a Nivel Nacional, un Diálogo entre las Familias, un Diálogo entre los vecinos. El Diálogo no se da solamente ahí en el Auditorio del Seminario, con 60 u 80 personas… ¡no!, el Diálogo tiene que predicarse más allá, más allá, entre los Vecinos, entre las Familias, entre las Comunidades.

La Paz se va a lograr solamente en el Diálogo. Con el Diálogo se consolida y fortalece la Paz, y María es la Reina de la Paz. Sin duda alguna, hay tristeza en la mamá cuando hay distancia entre los hijos; sin duda alguna, también en el Corazón de Nuestra Madre la Santísima Virgen María puede haber esta tristeza. Y nos hemos unido espiritualmente el día de ayer a Monseñor Bosco, en una Peregrinación Diocesana hacia el Santuario Nacional de Nuestra Madre, para orar, Orar. Nos hemos unido también en Cuapa, junto a su Obispo y todos los Fieles Católicos y Marianos que visitaron el día 8 de Mayo, para orar por la Paz.

Hoy también nosotros, y qué hermoso que hoy estas Reliquias nos visiten en una Fiesta en la cual se nota y se siente el Amor de Dios, la Fiesta de la Santísima Trinidad: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Nosotros, la Iglesia Católica somos una Iglesia que surge de la Trinidad.

Tanto amó Dios al Mundo que nos envió a Su Hijo Jesús. Dios es Amor. He visto en muchos de los hogares una pequeña placa: “Dios es Amor”… Sí, y Dios nos ha creado por Amor. Y bien nos decía el Apóstol Pablo, El Espíritu nos llama a decirle a Dios, Padre, y mirarle a Él como un Padre Amoroso, un Padre que nos protege, que nos cuida, y que está pendiente de nosotros. Ese és Dios Padre. Él nos ha creado, y nos ha creado por Amor, y se ha hecho presente, como Dios, en Su Hijo Jesús, quien también nos ama y llega al extremo ese Amor de dar la Vida clavado en esa Cruz. Vida en Abundancia, y Vida que surge del Amor para la Humanidad.

Y en esa Cruz nos ha dejado un Testamento tan hermoso, nos ha regalado a Su Madre.

Y Ella és nuestra Madre: “Ahí tienes a tu Hijo. Y a nosotros: Ahí tienes a tu Madre. Ella es Nuestra Madre, y Ella ha dicho un Sí Nuevo, aceptando ser Nuestra Madre, Madre de toda la Iglesia.

Por eso nosotros en la Arquidiócesis, el Jueves antes de Pentecostés, hemos celebrado esta Fiesta, “María Madre de la Iglesia”. Pero también en el Mundo Católico el día Lunes, después de Pentecostés, se ha celebrado la Memoria también, “María, Madre de la Iglesia”. Ella es nuestra Madre.

Pero también desde esa Cruz el Señor nos ha dado un Mandato: El Mandato del Perdón, el Mandato del Perdón. Qué difícil, lo he predicado en muchas ocasiones, qué difícil es perdonar, y se me ha ocurrido decir en muchos momentos: El Perdón no es Humano. El Perdón no es Humano. El Perdón es algo Divino. El Perdón es algo Divino y ahí, desde la Cruz, el Señor nos ha dejado también el Mandato. En esa unión íntima con su Padre, Él pide esa Gracia: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Quisiera pedir también hoy, ante esta Reliquia que recorre el Mundo, que recorre nuestra Provincia, que también en nosotros ese Deseo de Jesús, ese Mandato del Perdón quede grabado en todos nosotros los nicaragüenses.

Después de estas luchas fratricidas, estas confrontaciones que hoy tenemos nosotros los nicaragüenses puede quedar esa herida en nuestras Mentes, en nuestros Corazones: el odio. Les digo con toda sinceridad que me duele, porque ya lo viví en los años 79, 80, una Sociedad dividida y en muchos Hermanos, allí, el germen del odio. Pues que desde la Cruz, esta Iglesia que vive intensamente, podamos nosotros también no dejar que en nuestros Corazones irradie el odio, el rencor.

Esta acción humana es difícil pedirla como una Acción Divina, porque en el Corazón de Jesús surgió: “Perdónales… Perdónales…” “¿Dónde están los que te condenan? Yo tampoco te condeno”. Siempre el Señor perdona. Pues hoy, también nosotros los nicaragüenses, tenemos que pedirle esa Gracia, tenemos que pedirle ese Don al Señor, de poder tener la Gracia de perdonar. Será difícil, sin embargo, mirando la Cruz, mirando al Crucificado, sin duda alguna Él nos va a conceder esa Gracia.

El Amor de Dios clavado en la Cruz en la Segunda Persona de la Santísima Trinidad; pero ese Cristo que sube a los Cielos, en la tristeza de sus Amigos los Apóstoles recibe una compañía, recibe una cercanía de Dios a través de la Fuerza Maravillosa del Espíritu: “Les voy a enviar al Espíritu Santo, y Él los va a acompañar, Él los va a conducir”. Y la Promesa de Jesús es: “Estaré todos los días hasta el fin del mundo”. Y eso lo hace el Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Bien podíamos hacer nuestro ese texto del Evangelio que leemos en el Tiempo de la Navidad: El Dios con nosotros, el Emmanuel.

Dios no es el Dios lejano… ¡no! Dios es el Dios inmanente, el Dios cercano, ¡el Dios cercano! ¿Dónde está Dios? podrían preguntarse mucho en la situación que estamos viviendo. Aquí esta Dios, sufriendo con este Pueblo, acompañando a este Pueblo en silencio, y aquí está el gran testimonio de esa Presencia de Dios sobre nuestra Provincia Eclesiástica de Nicaragua: Su Cruz, como bien decimos en Viernes Santo, donde estuvo clavada la salvación; acompañando y sembrando Paz, Reconciliación, sembrando Amor Nuestra Madre que acompaña también esta Cruz donde estuvo clavado Su Hijo.

Por eso, mis buenos hijos, para todos nosotros los nicaragüenses, la presencia peregrina de la Cruz de la Juventud que es cargada por nuestros Jóvenes de las diversas Diócesis en su recorrido por toda la Provincia, y con la Imagen de Nuestra Madre, sin duda alguna, dejará algo en nuestros Corazones.

Es un discernimiento: ¿Qué tengo que hacer yo, no el otro, qué tengo que hacer yo para construir esta Paz en Nicaragua? No el otro, no le echemos la culpa al otro, sino yo, ¿qué estoy aportando, qué voy a aportar yo? Por eso, quisiera invitar en esta Fiesta de Amor, el Padre que me ha creado, el Hijo que me ha salvado, y el Espíritu que me santifica, la Presencia Amorosa del Dios Uno y Trino que está con nosotros.

Tengamos un momento de silencio como lo hemos hecho al comienzo, y les voy a pedir que nos pongamos de pie como lo hacemos muchas veces, y que podamos todos en un minuto, en un momento de silencio mirar estas dos Reliquias, la Cruz donde estuvo clavada nuestra salvación, la Cruz donde Cristo nos dio la Herencia dándonos a Su Madre, en donde reafirmó el Mandamiento del Perdón: “Perdónalos porque no saben lo que hacen”, y ante esta Madre que lloraba, que miraba a Su Hijo en la Cruz, que Ella también mire hoy a este Pueblo de Nicaragua que sufre.

¿Qué le voy a pedir, cada uno en silencio? Le voy a pedir a las cámaras de que si me enfocan estas Reliquias, para que también nuestra gente que nos ve a través de la televisión puedan mirarla en sus televisores, y también ahí en sus hogares pidan una Gracia Especial, la que salga de su Corazón, al Señor clavado en la Cruz, y a Nuestra Madre que llora al pie de la Cruz.

¡Una Iglesia sin Cruz,

no es Iglesia de Jesús!

 

¡Una Iglesia sin Cruz,

no es Iglesia de Jesús!

 

¡María de Nicaragua,

Nicaragua de María!

 

¡María de Nicaragua,

Nicaragua de María!