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Camilo Zapata y la belleza de la identidad musical

Por Wilmor López

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Cuando el joven Camilo Zapata hizo su canción Caballito Chontaleño, en 1931, su primera composición, se sorprendió de su creación y dijo que fue un milagro, no la calificó como son nica sino  son nicaraguano, la métrica musical fue un seis por ocho. Más tarde su amigo y compositor Erwin Kruger le aporta el nombre de son nica y Camilo acepta y lo difunde.

Ese tema pionero lo dio a conocer a través de las ondas hertzianas de la emisora Rubén Darío, propiedad del señor Juan Manuel López Escobar, quien le da trabajo a Camilo Zapata en la radioemisora por un año, su abuela Amalia fue su primera admiradora, el pueblo le aplaudió su Caballito Chontaleño y así Camilo cabalga con su caballito  por las huellas de su pionero tema que hizo sin conocer el departamento solo imaginado por las conversaciones de sus mayores, sin dudas era una canción fresca de nuestros campos, recorriendo pueblos y ciudades.

De esta manera irrumpió la obra musical de Camilo Zapata, de la entraña más honda y pura de nuestra nación, expresando el encanto autentico de los ribetes vernáculos de Nicaragua.

Deja de estudiar en el Colegio Bautista por aprender un oficio e ingresa en la Escuela de Telegrafía graduándose a finales de 1932, en plena intervención norteamericana, Sandino peleaba contra los gringos y Camilo producía sus primeros cantos nacionales. Ya profesional como telegrafista en 1933, la Dirección de Correos y Telégrafos lo ubica como oficial telegrafista en Muy Muy, municipio de Matagalpa, en mula llegó Camilo a su lugar de trabajo con la ilusión desbordante, pero no encontró “ambiente” para laborar y  después de un mes  regresó a Managua nuevamente a lomo de mula y retorna a la Radio Rubén Darío donde continua desarrollando su talento musical y creando nuevas composiciones como Meloncito de Zambrano, Nindirí, Callecita colonial y El Cacao.

En la emisora Rubén Darío su pago era poco y lo solventaba con patrocinios de las empresas que le enviaban productos para que Camilo los vendiera como cajas de cigarrillos, camisas, pantalones, cajas de jabones, y otras regalías, de esta manera el joven Camilo complementaba  su salario y dio pie para más adelante se convirtiera en comerciante, fue propietario cuando era casado y con hijos de una tienda de plásticos, de productos alimenticios  y de un restaurante.

Laborando aún en la emisora Rubén Darío, en 1933, conoce al Ingeniero Tomas Aburto y lo invita trabajar con él en las cuadrillas de topografías, para ese momento Camilo no sabe nada del oficio de topógrafo y se impresiona, pero el Ingeniero Aburto lo convence, le dice que va a ganar más dinero, va aprender bajo su dirección  y va a seguir componiendo canciones, casi de inmediato Camilo se alista y es nombrado segundo cadenero de una de las cuadrillas, se mantiene trabando con el Ingeniero Aburto hasta 1935, de quien aprende rápidamente el uso del nivel y el tránsito, a dibujar poligonales abiertas y cerradas, perfiles, a trazar rasantes, a levantar secciones transversales y a calcular áreas y movimientos de tierra.

Animado por su nuevo oficio Camilo Zapata hace un curso de Topografía por correspondencia en la Escuela Internacional de América Latina y se gradúa con honores.

Camilo como topógrafo se vuelve un caminante por trochas y senderos, abras, caminitos, caminos, carreteras, sus ojos exaltan la geografía de nuestra tierra que la mide y la remide. Hace canciones con la picardía elemental, con un doble sentido fino y único, como el Nandaimeño y Teustepe, por supuesto que su labor como topógrafo lo acerca a la tierra, al campesinado que le cuenta su pena  así va palpando su tierra y conociendo la vida campesina.

Luego Camilo Zapata trabaja el Instituto de Fomento Nacional, es enviado para estudiar irrigación, conservación de suelos y drenajes. En tiempos de la segunda guerra mundial 1939 y 1945, trabaja para el Departamento de Carreteras en la construcción de la carretera panamericana, en los tramos Managua Estelí, Managua Peñas Blancas, El Espino El Jícaro Galán en Honduras. Luego retorna a Managua y es contratado por la empresa Standart Fruit Company para el deslinde 40 mil manzanas de tierras en Chinandega. En ese tiempo conoce a la joven chinandegana Lila Quiñonez y se enamora,  contrae matrimonio en 1947, sus cuatro hijos nacen en Chinandega, Camilo, Rodolfo, Cesar y Gustavo. A su amada Lila le dedica algunas canciones de amor en ritmo bolero, balada y vals. En 1948 ya estaba instalada la primera grabadora nacional profesional de discos de vinilo, propiedad de Juan María Navas Barraza, él mismo era el grabador, la Grabadora Nacional  estaba ubicada frente a un costado de la antigua Catedral de Managua y Camilo Zapata graba varias de sus composiciones cantando el mismo acompañado por su guitarra: Sin ti, suspiros, canto a la Argentina y Caballito Chontaleño.

Camilo ya había compuesto los temas El Solar de Monimbò, en agradecimiento a un homenaje en Masaya, donde se luce con una retahíla musical, El Ganado Colorado, inspirado en la vida cotidiana en ciudad Darío y la laguna de Moyuà  y Flor de mi colina, un tema de amor campesino.

Para dedicarle más tiempo al hogar, Camilo Zapata renuncia al trabajo como topógrafo, se viene con su familia a vivir a Managua y se dedica al comercio en la compra venta de productos alimenticios y hasta llega a importar productos mexicanos, guatemaltecos, ticos y salvadoreños, el negocio lo tuvo en un tramo del mercado Boer.

En 1964, Camilo Zapata es invitado a participar en un festival de la canción centroamericana en Santa Ana, El Salvador, viaja acompañado con su esposa Lila Quiñonez y lleva en su libreta tres composiciones, listas para ser ejecutadas por un trio, los temas son, Cara al sol, la Molienda y Cariño.

El trío salvadoreño que selecciona Camilo para interpretar sus canciones es “Los Hermanos Cárcamo”, el más popular de ese momento y gana los tres primeros lugares, con Cara al Sol en primer lugar luego Cariño y la Molienda. En 1965, debido al vacío de grupos de danzas folclóricas nacionales, funda su Conjunto de danzas folclóricas con bailarines de Masaya, lo llama Grupo de Danzas folclóricas Camilo Zapata, sus alumnos más destacados son Alejandro Cuadra, Bayardo González y la jovencita Irene López, posteriormente sus destacados alumnos organizan sus propios grupos de danzas, montando coreográficamente las composiciones de Camilo Zapata. Entró en el teatro al filmar su hermano mayor Benjamin Zapata la película El Nandaimeño, cuyo guiòn se derivò de su canción del  mismo nombre, otra muestra de su dramaturgia fue crear el personaje radial El Indio Filomeno, para que lo interpretara el artista radial Otto de la Rocha.

 

Don Camilo Zapata sigue atendiendo el negocio,  sin descuidar sus composiciones que ya gozan de popularidad entre ellos están: El Marimbero, El Sopapo, Juana la Chinandegana, El Paletero y Hoy. Su técnica para componer era primero hacer la música y después la letra, a veces le costaba calzar la letra en la música porque no era músico lector, era “cabeceño” todo lo andaba en la memoria, sus personajes eran productos de su imaginación aunque algunos podrían haber existido.

Entrando el año 1979 hizo su famosa canción Minga Rosa Pineda, con figuras bellas de picardía y erotismo, con el triunfo de la Revolución Sandinista compuso el Toro de Teodoro y Doña Aurora. Llegó a integrarse a la vida política como Diputado del PLI en la Asamblea Nacional en la década del 80, sus amigos cercanos fueron su cuñado Orlando Quiñonez y  Virgilio Godoy.

 

En su matrimonio con Doña Lila Quiñonez compartió cuarenta años de vida, hasta la muerte de ella el 6 de febrero de 1986, Camilo Zapata enviudó y no se volvió a casar, estuvo viviendo en casa de su hijo Rodolfo y a veces donde su otro hijo Gustavo, brevemente radicó en Estados Unidos donde su otro  hijo Cesar, posee un talento musical asombroso pero tímido. Desde el 2009,  Camilo y doña Lila reposan juntos en otro plano de vida.

En este Centenario  Camilo Zapata sigue con nosotros y donde el Solar de Monimbò se apropió sonoramente del Desfile escolar nacional; Camilo Zapata humildad y grandeza. Su ímpetu por la canción nos logró apasionarnos y lo admiramos con la sencillez de sus melodías costumbritas y amorosas con la discreta belleza de la identidad musical.

El Gobierno de Nicaragua encabezados por su Presidente  Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo están apoyando la producción del álbum de música de Camilo Zapata Antología Mayor, con dos discos compactos conteniendo 40 temas en su voz y una biografía adjunta al álbum musical, es un aporte a la música de Nicaragua, revalorizando la obra de Camilo Zapata, con temas inéditos y de asombrosa interpretación, allí esta Camilo haciendo dueto con Otto de la Rocha, con Silvio Linarte, con los Brillanticos de Costa Rica, con el Grupo Brahams, con los Juglares, con los Palacaguina y solo con su guitarra.