| on 14-05-2008 14:20
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En realidad es un parche de testosterona que se coloca sobre la piel.
Se le ha llamado “viagra femenina” porque está indicado en mujeres con
bajo deseo sexual, ausencia de libido o menopausia quirúrgica por
extirpación de ovarios o útero. Su uso ha sido aprobado por los 25
Estados de la Unión Europea y se comercializa ya en Francia, Alemania y
Reino Unido.
Su aprobación ha llegado al mercado tras un largo e
intenso debate social y médico, pues se considera una nueva revolución
en la vida sexual de las mujeres. Con el parche de testosterona se
demuestra la necesidad de ponerle más atención al sexo femenino, cuando
siempre ha existido la supremacía de la sexualidad masculina y ha
tenido importantes avances.
La falta de deseo o disfunciones
sexuales provocan baja autoestima, angustia, ansiedad y pérdida de
calidad en las relaciones de pareja. Este parche es una excelente
noticia y un cambio importante para la vida sexual de muchas mujeres en
todo el mundo, para mejorar su salud sexual, su ánimo, sus relaciones
de pareja y su satisfacción personal.
Efectos a corto plazo
La testosterona es una hormona sexual que se produce en los ovarios y
glándulas suprarrenales, desempeñando un papel clave en la excitación
sexual y el orgasmo. El parche de testosterona es pequeño y
transparente, se coloca de modo sencillo en el abdomen dos veces por
semana y libera una dosis baja de testosterona, derivada de las plantas
e idéntica a la que se encuentra en el organismo femenino,
repercutiendo directamente en mejorar estas disfunciones sexuales.
Se comercializará bajo el nombre de Intrinca
y aunque es diferente al Viagra, sus comparaciones son inevitables.
Mientras la famosa pastilla azul masculina produce en el hombre una
respuesta más inmediata y se toma unas horas antes de una cita, el
parche transdérmico en la mujer necesita mucho más tiempo de actuación.
Para su total resultado requiere unos seis meses, aunque sus primeros
efectos comienzan a notarse a las cuatro semanas de administración.
Además se recomienda bajo una estricta norma médica y clínica, por eso
quienes habrán de recetarlo serán los ginecólogos, endocrinólogos y
expertos en trastornos sexuales femeninos.
Muy buena respuesta
El bajo deseo sexual o la ausencia de libido es el trastorno más común
en las mujeres, por la alteración de los niveles de estrógenos y
testosterona. Las causas se agravan con la llegada de la menopausia o
la extirpación de los ovarios o el útero, o por los tratamientos para
prevenir quistes, miomas o tumores.
Otros trastornos sexuales
son la falta de orgasmo, de lubricación o el dolor durante el coito.
Pero también se dan por motivos psicológicos como los conflictos en la
relación de pareja, estrés, angustia o depresión.
Los ensayos clínicos hasta la fecha revelan una buena tolerancia y una respuesta muy satisfactoria.
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