Unas gotas de perfume, un ambiente íntimo, con
velas y música, puede convertirse en el momento perfecto para estar con
tu pareja, pues es sabido que una fragancia aumenta el atractivo y la
sensualidad.
Los perfumes están elaborados con frutas, flores,
extractos vegetales y aceites esenciales. Algunos de ellos incluyen
plantas con propiedades afrodisíacas como el pachulí, el nerolí, la
rosa, la bergamota, el sándalo el jazmín o el lirio que invitan a
aliviar tensiones y a prodigarse infinidad de besos y caricias.
Aromas para seducir
Esta
temporada muchas fragancias apuestan por la femineidad y la sensualidad
con notas florales y cítricas que envuelven a la mujer en aromas
refinados, sofisticados y seductores. Algunas de ellas son:
-
“Iris Nobiel”, de Acqua Di Parma . El lirio de Florencia es su
principal ingrediente, la flor más elegante, aristocrática y refinada
de la perfumería, además de poseer propiedades afrodisiacas.
-
“Roberto Cavalli profumo”. Intenso y seductor, esta fragancia posee
notas de pachulí y rosa de mayo que la convierte en pura sensualidad.
- “Noche de Rosas”, de Adolfo Domínguez.
Fresca y transparente, este aroma acoge las notas florales del jazmín y
de la rosa, combinación armoniosa, mágica y muy seductora.
- “Eau
Tranquility”, de Clarins. Tranquilizadora y refrescante, este agua de
colonia, con el lirio como nota floral protagonista, libera tensiones,
sosiega la mente y fomenta la energía.
- “Still”, de Jennifer López. Aroma sensual con notas de jazmín, rosa y lirio blanco, unas esencias florales muy seductoras y cálidas.
-
“FlowerbyKenzo”, de Kenzo. Fragancia elaborada con violeta de Parma,
pétalos de jazmín, rosa de Bulgaria y almizcle blanco, un acorde de
notas delicadas que envuelve desde el primer instante.
- “Aire de
Loewe”, aroma ligero, fresco y natural compuesto con naranja, jazmín y
bergamota, una perfecta armonía de frescor y modernidad para seducir a
primera vista.
Fragancias con feromonas
La
incorporación de feromonas sintéticas en los perfumes multiplica los
besos, las caricias y el sexo en un 74 por ciento, según un estudio de
la Universidad de San Francisco (EE.UU).
Las feromonas, llamadas
también hormonas del deseo, son sustancias químicas que segrega el
organismo para facilitar la relación entre el hombre y la mujer, aunque
están más desarrolladas en los animales que en las personas.
El
estudio divulgado, cuyos resultados se recogen en la revista
especializada Physiology and Behavior (Fisiología y Comportamiento), ha
estudiado el efecto de las feromonas en 36 mujeres de diferentes razas
y edades que viven en California.
Según los autores del experimento, ninguna de las 36 participantes estaba casada o vivía regularmente con un hombre.
De
las mujeres que usaron el perfume con feromonas, un 74 por ciento
comunicó haber experimentado un cambio sustancial en sus relaciones
afectivas y sexuales.
"Las feromonas no son un olor que se pueda
detectar, ni el hombre ni la mujer se dan cuenta de su existencia, pero
es algo muy poderoso", explica Norman McCoy investigadora y profesora
de Psicología de la Universidad de San Francisco, que ha estudiado
durante 20 años la sexualidad femenina.
Para algunos científicos,
las relaciones sexuales entre los seres humanos estaban regidas en el
pasado por las feromonas, al igual que ocurre hoy en la mayoría de los
animales, pero la higiene y los cambios culturales han hecho que
pierdan su efecto.
Las feromonas sintéticas o el placebo fueron
mezcladas con un total de 34 perfumes diferentes. Las mujeres aplicaron
dos o tres gotas al menos una vez al día bajo la nariz, en las mejillas
y detrás de las orejas.
Aunque algunas empresas ya comercializan
perfumes que incluyen feromonas sintéticas, los autores del estudio
consideran que nunca, hasta ahora, se habían hecho pruebas fiables
sobre los efectos que producen en seres humanos.
Cómo llevar un perfume
Hacer
buen uso del perfume es tan importante como acertar en su compra.
Alberto Morilla, experto en perfumes y prestigiosa “nariz”, aconseja
“no aplicar la fragancia en el triángulo que forma entre los hombros y
la nariz porque satura la pituitaria”.
Lo ideal es
aplicar el perfume en la cara interna de los codos y de las rodillas,
detrás de las orejas y en las muñecas, ya que son zonas húmedas y
cálidas que permiten difundir las notas del perfume mejor.
Morillas
explica que “nunca se debe frotar una muñeca con otra porque podemos
alterar las notas olfativas, ni tampoco utilizar gran cantidad de
perfume para que perdure, ya que lo único que se consigue es agobiar
con el olor. Perfumarse es sentirse limpio y atractivo sin empalagar”.