Nicaragua celebra Día Nacional del Cooperativismo

286

 

Cientos de miles de nicaragüenses celebran este miércoles por octavo año consecutivo el Día Nacional del Cooperativismo, fundamentalmente en zonas rurales, en ocasión de celebrarse un año más de la inauguración por el general Augusto C. Sandino, el 19 de julio de 1934, de la primera cooperativa que se formó en el Río Coco, la “Guiguilí”.

Tras el asesinato del General de Hombres y Mujeres Libres, el 21 de febrero de ese mismo año, la Guardia Nacional comandada por el general Anastasio Somoza García, responsable de la muerte de Sandino, destruyó las instalaciones de la cooperativa y masacró a los miembros de esa unidad productiva.

Ese método de producción quedó como ejemplo de cómo pequeños productores, pobres, podían unir fuerzas y recursos para cultivar la tierra y criar animales, con el objetivo de alimentar a sus familias y sacar provecho económico con la venta de las cosechas, leche y carne en el mercado de la comunidad. Otros campesinos de las más diversas regiones se unieron y formaron sus cooperativas, muchas de las cuales han llegado hasta hoy día.

A partir del año 2007, con la ascendencia al gobierno del Frente Sandinista, presidido por el Comandante Daniel Ortega, se entregaron por las autoridades, de forma gratuita, a familias rurales pobres medios para la siembra de granos básicos, así como animales para el cultivo y la producción de huevos, leche y carne, quienes se unieron y formaron pequeñas cooperativas agropecuarias, las cuales fueron creciendo con el apoyo técnico y asistencial del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), así como del Instituto de Desarrollo Rural. Después se creó el Ministerio de Economía Familiar que las atiende directamente.

Es por ello que cientos de miles de cooperativistas, posiblemente más de medio millón, pueden decir hoy día que los recursos que tiene el país sí se entregan y reciben atención especializadas a través del Ministerio de Economía Familiar y del Ministerio del Agropecuario y Forestal, así como de instituciones técnicas, entidades que tienen como primer objetivo actual el mejoramiento de semillas y la capacitación a los pequeños y medianos productores para elevar la productividad del sector.

Con el aumento de la eficiencia, de los rendimientos, se puede producir más con igual número de animales o de áreas de cultivo, además de disminuir los costos y ser más competitivos en el mercado nacional e internacional.

Pero no siempre ha sido así, sino que se utilizaron las cooperativas para operaciones económicas oscuras, por llamarlas de alguna forma.

En una entrevista a Sinforiano Cáceres, presidente de Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarias, señaló que los abusos a las cooperativas es una tradición que se mantuvo durante gobiernos desde 1990 hasta 2006.

En las declaraciones a medios de prensa Cáceres señaló que en el gobierno 1990-1996 se creó el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) y 15 llamados Polos de Desarrollo, casi uno por cada departamento. Este Polo era una cooperativa, donde había que dar 500 córdobas para ser socio y acceder a un paquete de recursos.

La cooperación italiana entregó al IDR para el desarrollo rural 40 millones de dólares transformados en todo lo que lleva un tractor, módulos de construcción y reparación de caminos. Japón contribuyó también con donaciones de urea que pudieron alcanzar los cinco millones de dólares al año, el equivalente a diez mil toneladas métricas en ese período de tiempo. Esos fondos fueron para esas llamadas 15 cooperativas.

Hubo gobiernos, señala la fuente, que utilizaron la figura cooperativa para encubrir la fuga de dinero, que vinieron como préstamo o donación al país y se lo apropiaron unos cuantos bandidos, porque bajo el disfraz de cooperativistas grandes personajes recibían recursos dirigidos para pequeños agricultores. Estos malversadores se valieron de la amistad, cercanía y tráfico de influencia para apoderarse de recursos que eran para campesinos pobres.

Cáceres contó que en el gobierno de Arnoldo Alemán (1997-2001) se dio otra modalidad para el desvío de recursos y que el caso más conocido fue el Programa de Repoblación Ganadera, que con 32 millones de dólares aparecieron como beneficiados jefes policiales, diputados y algunos miembros de las cúpulas de los gremios.

Hubo un proyecto que el gobierno le puso KR 2, que reunió los fondos de contravalor que se acumularon para tener un bolsón flexible en su uso. Se planteó el programa libra por libra. Se juntaron las semillas con urea e hizo un paquete, que inicialmente los japoneses lo enviaron para la entrega a 10 dólares a los campesinos, pero te lo entregaban tarde para que no se compraran, entonces las casas privadas lo reempacaban y lo vendían a 17 dólares, lo que constituía una forma de robo mediante la figura de la cooperativa.

Durante el gobierno de 2002-2006, Cáceres planteó que también hubo problemas de corrupción entre funcionarios del Magfor que eran aliados de comerciantes, a quienes le pedían que les empacaran los granos, que ponían rojitos y le vendían con etiqueta para que pareciera como semilla certificada.

De esta forma hicieron millones de dólares, porque abastecían con estas semillas a un millón de manzanas por año, a 40 dólares la bolsa. Entonces se planteaba el apoyo a las cooperativas, cuando en realidad se enriquecían.

Esta es parte de la historia de las cooperativas, porque muchas se crearon después de 2007 a través de la entrega gratuita por el gobierno de recursos como semillas, 10 aves de corral, cerdo y vaca en estado de gestación, así como aperos de labranza para cultivar la tierra y criar los animales, tanto para el consumo familiar como para llevar al mercado de la comunidad granos básicos, leche, huevos y carne para la venta, lo cual se hizo en todos los departamentos. Las familias reunieron los recursos entregados gratuitamente por el gobierno para trabajar y obtener mayores resultados.

Las cooperativas tienen hoy día el propósito de aumentar la producción agropecuaria mediante una mayor productividad, con el objetivo de poder disminuir los costos y afrontar la baja de precios que existe en el mercado internacional para rubros tan importantes como el café, granos básicos, productos lácteos y cárnicos.

Para ello se mejoran las semillas, se creó un programa para cambiar las razas del hato de ganado vacuno, más productivas, se plantea el uso de tecnologías modernas para evitar enfermedades de los cultivos, así como el empleo de métodos agroecológicos para beneficiar los suelos y que ayuden a elevar las cosechas.

En esta labor tiene un papel fundamental los Ministerios Agropecuario y Forestal, así como el de Economía Familiar e instituciones de desarrollo técnico y científicas.

En octubre último el Institutito Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó proyectos de transferencia tecnológica, orientados a mejorar las técnicas de cultivos de los campesinos y a cuidar el medio ambiente.

En esa ocasión presentaron a productores como Paulino Herrera, Rubén Hernández, Maximina Urbina y Manuel Humberto Ruiz, quienes fueron guiados por el Inta y utilizaron prácticas de cultivos libres de químicos en sus comunidades, algo que, además, les garantizaron mayor rendimiento y calidad de los productos.

En junio pasado esta misma institución inició el programa de entrega de semillas a productores de arroz, frijoles, maíz y otros productos que son necesarios para la alimentación de la población del país.

Miguel Obando, Sub Director del Inta, expresó en aquella oportunidad que para el buen desarrollo de la producción de estos rubros implementaron un plan para el mejoramiento de semillas, en el que tomaron en cuenta la situación climática de las regiones del país, con el objetivo de procurar mejores rendimientos.

Esta es la situación actual de las cooperativas agropecuarias, cuyos miembros tienen muchas razones para celebrar este miércoles el Día Nacional del Cooperativismo, con un Gobierno Sandinista que les ayuda a fomentar sus unidades básicas de producción, coopera en la obtención de mejores rendimientos y para crear pequeñas agroindustrias, con las que pueden agregar valor a sus producciones.